Jaleo nocturno



      Todas las noches igual: revisan bajo la cama, tras las cortinas... En el armario aguanto la respiración y cierro los ojos. Cuando se marchan, la niña me avisa y entro en su cama. Enciende la linterna y hacemos sombras con las manos. Aunque las mías nunca las vemos.

Entradas populares de este blog

El niño que perdió su sombra

Relación entre la web de cita previa del DNI y una partida de Mario Bros

¿Por qué el cartero siempre llama a mi casa?