14 de diciembre de 2011

Colores difuminados


      Tenía la sensación de haber escuchado tantas veces esa canción durante la tarde, que me parecía estar atascada en una especie de bucle. Lo cierto era que todo a mi alrededor giraba mientras yo me encontraba en el centro de la pista, bloqueada, inmóvil, con los patines puestos y sin saber si los pies me mantendrían erguida por más tiempo. Me fascinaba ver el deslizamiento y las acrobacias del chico del gorro morado, había estado toda la tarde observándole. Parecía que entre las cuchillas y el hielo tuviera una especie de corriente de aire que le transportara sin necesidad de moverse siquiera.
      Decidí imitar sus suaves movimientos. Si había conseguido llegar hasta el centro de la pista sin morder el hielo, podría deslizarme alrededor de ella como los demás o, al menos, eso esperaba; no podía ser tan difícil, hasta los más pequeños lo hacían con agilidad. Mi pierna derecha estaba adelantando un buen tramo a la pierna izquierda, pero un ligero temblor acudió a mis rodillas cuando vi una figura acercarse a toda prisa hacia mis coordenadas y, acto seguido, sentí cómo mi cuerpo se deslizaba por la pista de una forma imposible. No podía creerlo. Había cerrado los ojos instintivamente para recibir la caída y, al abrirlos, noté aquella maravillosa sensación del aire acariciando mi cara a gran velocidad, y las imágenes pasando como borrones de colores a mi alrededor. Me agarró más fuerte cuando notó que en mi cara se dibujó un atisbo de inseguridad.
     ―¿Te atreves con unas vueltas? ―me preguntó cuando ya había comenzado a darlas, y mis ojos le contestaron que si no me soltaba me atrevería también a saltar en paracaídas.
      ―Ahora viene algo más fácil, te voy a soltar las manos, agárrate a mi cintura y sígueme.
     Y le seguí al fin del mundo o eso me pareció porque allí ya no había gente y la música se había evaporado. Solo escuchaba el deslizar de las cuchillas. Solo veía su gorro morado guiando mis pasos. Solo sentía el calor de su cuerpo bajo mis manos.
      ―¿Estás preparada para intentarlo tú sola?
     «No», quise decirle, pero no me dio tiempo ni a pronunciarlo porque me había soltado antes de terminar la frase. Lo estaba consiguiendo. Mi cuerpo fluía a su ritmo o bien él seguía mis pasos, a unos veinte centímetros, sonriendo. Sus ojos decían ¡Lo estás haciendo genial! A la vez que su cuerpo se desvanecía y comenzaba a alejarse.
      Instantes más tarde volví en mí. Me hallaba tirada en el suelo rodeada de un grupo de gente y un dolor agudo en alguna parte de mi cabeza.
      ―¿Estás bien? ―me preguntó el chico del gorro morado cuando abrí los ojos.
      ―¿Qué ha pasado?
      ―Te pusiste en medio de la trayectoria de otro patinador.
      ―¿Cuando patinaba contigo?
      ―¿Cómo dices?
     ―¿Me puedes enseñar? ―le pedí cuando reaccioné de mi confusión, sin prestar atención a lo dolorido que sentí mi cuerpo al incorporarme y sin soltar la mano que me había prestado.
    ―¿Estás segura de encontrarte bien para patinar? ―y antes de acabar la frase ya había manchas de colores difuminados a nuestro paso. 

(Inspirado en la frase de Fernez: " Tenía la sensación de haber escuchado tantas veces esa canción" para El CuentaCuentos)

18 comentarios:

  1. Me gustó, muy bueno, la verdad. Ese final está medio fuerte. Genial!

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  2. Anónimo16/12/11

    Muy bueno, muy ... "Millasiano" diría yo. Me encantó el giro, que fuese producto de la imaginación tras la caida.

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  3. Una caída y un desmayo que la hacen imaginar lo que no ha sucedido aún. Me ha gustado. Te perdono que hayas publicado antes je, je.

    Besotes.

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  4. Y he aquí la razón por la cual huyo de las pistas de patinaje, a mí me sucedió algo similar a lo que le pasó a tu protagonista... solo que no tan bonito y algo más doloroso ;)
    Mucho mejor el sueño que la realidad, sin duda. Seguro que esos dos tienen un final feliz.

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  5. jajajaja pues yo me siento identificada con la prota, que no tengo muy buenos recuerdos patinando xDD

    Me ha gustado mucho, te ha quedado genial la historia. ¿Se convertirá el sueño en realidad? ;)

    Besos!!

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  6. Y al final el del gorro morado la enseñaría a patinar. Me ha gustado mucho tu relato y además me ha transportado a momentos de mi vida.

    Mi madre dice que nací para andar sobre cualquier tipo de patín, no recuerdo haberme caído jamás y me encanta la velocidad que se puede alcanzar sobre el hielo y la sensación de libertad que me produce.

    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

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  7. La confusión del desvanecimiento y la vuelta a la realidad. Me gusta la idea que has tenido, y como la has narrado. Una chica que se interesa por un chico y que éste se interesa por ella después del accidente. Lo que va en medio de todo es la fantasía; aunque puede volverse realidad, ¿no?
    Sigue así cada semana, que seguiré pasando para sorprenderme.

    Un beso.

    Hell

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  8. A veces la vuelta a la realidad deja a uno helado :)
    Que bien transformas en palabras ese instante de ensoñación y su buen, y aunque dolorido despertar, ante él. De alguna forma había cruzado el puente cerrando los ojos y venciendo todos los miedos. Y es que los sueños bien merecen un buen resbalón :)

    Anda que no me dí yo castañazos cuando pusieron la pista en la Marina xD Un abrazo!

    *Sí, era esa la canción! ;)

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  9. Hola Sara.

    Muy chulo tu relato. Muy bien descrita la ensoñación de la chica cuando cree estar patinando por el cielo :P

    Es una historia sencilla pero entretenida y muy bien escrita.

    Enhorabuena :)

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  10. La confusión entre realidad y sueño (que no ficción), también he percibido en tu texto el amor a primera vista, definiendo el amor con sobrero morado y un patinador excelente. Felicidades, me ha gustado.

    Mundoyás.

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  11. ¿Quién no ha querido alguna vez que sus sueños se hicieran realidad? sobre todo si tratan de romances :)
    Me gusta el escenario, sobre todo por ese contraste entre lo gélido del hielo y lo cálido de los sentimientos.

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  12. Ay, el patinaje... Cuántos recuerdos frustados me han venido a mi cabeza. A mí me pasó algo parecido a la prota... Solo que lo que para ella fue un sueño, para mí fue realidad :) Un relato muy bien descrito, fantásticamente narrado. Me gusta el sabor de boca que me has dejado.

    Te vigilo desde mi mirilla porque, si me lo permites, vengo para quedarme ;)

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  13. Bonita ensoñación en la pista de hielo. Es una historia muy acorde a las fechas navideñas que vivimos. Quién sabe, puede que de vez en cuando sí ocurran este tipo de cosas.

    Un beso!

    Aarón

    PD: Como os gustan estos finales :)

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  14. UNA historia muy emotiva, porque sus "emotivos" tendrá.
    Un beso.
    Rampy

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  15. Ei! que divertido!!! jajajaja la pobre se dió una buena torta pero oye, se llevó una clase de patinaje ;)

    bessos!

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  16. Los colores se difuminan como los días del 2011.
    Pero llega el nuevo año, nítido y lleno de colores vivos que van dando vida al tiempo mientras pasa.
    Pero falta algo, ¿para cuando vuelves a escribir? :)

    Un abrazo!

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  17. Hola Carlitos,
    Pues justo ahora acabo de terminar el de la semana pasada a boli, lo paso y publico. Así no me adelanto con el de la próxima. Es que en la Navidad con los enanos en casa y de un lado para otro, difícil concentrarse. Luego me paso a leeros, quería terminar antes el mío para no inspirarme en los vuestros :)
    Un abrazo!

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