«No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré», le dijo Eltiempo a Lasganas, como broche final de aquella acalorada discusión. Lainspiración había estado pendiente de la conversación sin intervenir, buscando su opinión al margen de ellos para posicionarse de una forma objetiva. Finalmente, antes de que el diálogo quedara en el olvido, decidió hablar:
―Deberías pedirle perdón a Lasganas, desde mi punto de vista no es indispensable. Si él prescindiera de ella, ¿crees a caso que tú serías más útil? En mi opinión iría de cabeza al abandono. Es más, ya lo hemos comprobado otras veces, lo más probable es que buscara a Milexcusas para que le convenciera de que no vale para esto.
―Pero estarás conmigo ―intervino Eltiempo― en que sin mí, por mucho que esté ahí Lasganas queriendo tomar el mando, todo quedaría en intención.
―Me temo que ahí pecas de vanidad. Lasganas tiene suficiente poder como para quitarte espacios en el sueño, en el hambre… Sabes de sobra que cuando Lasganas tiene confianza en sí misma, le transforma en un ser poderoso.
―Si yo fuera él ―tomó la palabra Lasganas― y tuviera que elegir el elemento imprescindible, te elegiría a ti, Lainspiración. Sin ti las ideas serían meras ensoñaciones que pasearían por su cabeza, sin conseguir una relevancia susceptible de verse expresada en el papel. Tú eres el motor que arranca el movimiento de todos los engranajes.
(Inspirado en la frase de Atenea: "No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré", para El CuentaCuentos)