15 de mayo de 2011

Miradas


Harry

     Rita no era de esas mujeres que allí donde invaden con su presencia, dejan marcada una estela de expectación. No era como Lili, su amiga, que despertó la curiosidad de James y los cuatro habituales de la barra, con un sólo movimiento de melena. Ella parecía tener la intención de pasar inadvertida. Busqué llamar su atención durante toda la noche, pero prefería ignorarme. Apoyándome en el bastón de su indiferencia conseguí captar la atención de Lili. Fue así como empezó todo y terminó lo nuestro, justo antes de comenzar.

      Con el paso del tiempo, Lili consiguió mantener mi voluntad a raya. Me hubiese gustado hacer lo mismo con la de Rita, que por aquel entonces pendía de los labios de James. No fue la primera noche ni la segunda, tal vez ni siquiera la octava, puede que fuera aquella en la que Lili comenzó a fantasear sobre lo nuestro, o quizá no fantaseaba y fuera yo que, sin querer iniciar nada, me dejé llevar invadido por los celos hacia mi amigo. No soportaba escuchar sus intenciones con Rita ni quería estar cerca cuando sucediese. Nos alejamos.

Rita

      Hay miradas que no necesitan de las palabras para conceder al destinatario un propósito. La suya se quedó grabada en mi memoria con la consistencia de un trazado de forja, esa fue la primera vez que le vi. Harry no entraba dentro de mis planes aquella noche. Ni él ni ningún otro. Había salido con Lili a tomar unas copas y a divertirnos. No fui capaz de aguantar más de tres segundos su mirada. Fue Lili quien tomó las riendas de las presentaciones y quien conquistó, finalmente, a aquel desconocido que terminó sentado en nuestra mesa con su amigo James. A la hora de elegir no hubo decisión abierta, fue un acuerdo tácito que se formalizó cuando Lili sacó a Harry a la pista de baile, y no le volvió a soltar.

      James no estaba mal. Más que eso, me atrevería a decir que James era un tipo muy atractivo; sin embargo Harry tenía más encanto. Su forma de hablar, la de no decir nada y contarlo todo con su mirada, la de sonreír... No habría sabido decidirme entre su mirada o su sonrisa.

      Nunca había envidiado a Lili hasta aquella noche. Las siguientes citas marcaron las reglas del juego a un nivel más cerrado. No salí con él por despecho, surgió al poco tiempo, quizás cuando me relajé y lo di todo por perdido con Harry. Un año después terminé con James, o James terminó conmigo. Lo cierto era que ninguno acusó la ausencia del otro durante la relación.


Miradas

      La tarde que nos cruzamos en la calle, Rita no me preguntó por Lili ni yo a ella por James. Se atrevió a dar rienda suelta al deseo que, solapado detrás de su mirada, secuestró mi voluntad. No hubo forcejeo ni resistencia por mi parte, la apropiación ya fue concebida aquella noche en que nuestras miradas calcularon el dominio de sus pretensiones.


3 comentarios:

  1. Me ha encantado =)
    Interesante forma de contar una historia desde diferentes perspectivas.

    Me gusta la foto!

    Besotesss

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  2. En medio del silencio una palabra puede ahorrar muchos años o estropear un instante.
    Pero una mirada es para siempre :)
    Me encantó la historia y la forma en que la planteaste. Un abrazo!

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  3. Shorby: A mí también me ha gustado la foto, de hecho fue ella la que me inspiró el relato ;)

    Carlos: A veces las palabras sobran, tienes razón. Me alegro de que te haya gustado.


    Besotes a los dos!

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