6 de marzo de 2011

Aquella melodía


      Escuchaban la melodía lejana que una vez había paseado por sus cuerpos a través de la brisa de sus notas, dejando una leve caricia en sus pieles erizadas. Ahora les mecía entre sus acordes, acompasando su respiración a la cadencia de aquella música que parecía querer colarse entre sus cuerpos, y que al no poder les abrazaba, les envolvía, como una burbuja armoniosa y hermética.

      El contacto de sus cuerpos desnudos les había sumido en una especie de sopor del que no querían desprenderse. Ella inhalaba hasta el más ínfimo poro de su piel, cálida, suave. Él recibía su respiración y el roce de su cuerpo, con una apacible sensación de bien estar que se iba transformando en un ligero estremecimiento.

      Aquella música había parado de sonar, pero sus cuerpos seguían impregnados con el calor de aquella burbuja, embriagados por la melodía que aún persistía en sus ecos, mezclada con los susurros de su respiración y los latidos que aceleraban el ritmo de aquella tregua libidinosa, y consiguiendo desbordarles  de nuevo hasta tal punto, que había conseguido filtrarse dentro de ellos.

1 comentario:

  1. Una melodia que envuelve y atrapa en un momento de sensualidad, en roses de piel y caricias del corazón.

    Un abrazo.

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