19 de mayo de 2010

Bajo la lluvia

                                rain

      Sintió unos pasos acompasados a su espalda, sabía lo que aquello podía significar y le embriagó una sensación que, mezclada con aquella tarde de lluvia, el olor de las flores de los jazmines que enredaban las paredes de la casa y la triste danza de las ramas de los sauces; le haría transformar su desconsuelo en anhelo, el anhelo en deseo y el deseo en delirio, que le dejaría sumido en una sombría pérdida de la realidad.

      La muerte se la llevó temprano, un grisáceo día de lluvia. Inmerso en un desvarío de su desdicha, pensó que un inesperado día de tormenta de la misma forma se la devolvería.

      Él la espera confiado, aunque siente miedo de girarse y no ver lo que lleva tantos años esperando, tantas tardes de lluvia viendo desvanecer su ensueño diluido en un instante. Llegando a perder la razón, la juventud y la cordura; a la vez que mantiene la esperanza y el rumbo desorientado de su corazón.

      Sintió unos pasos acompasados a su espalda, sabía lo que aquello podía significar y le embriagó una sensación de miedo, quería salir corriendo y no descubrir de nuevo el fracaso de su encuentro.

      Una mano se apoyó en su hombro y le apretó con cariño, llevándoselo una vez más al cobijo de su hogar, abatido y sin oponer resistencia alguna, se dejó guiar hasta el interior de la casa. Atrás dejó de nuevo la lluvia, el olor húmedo de los jazmines, los sauces que lloran su danza... atrás quedó su realidad.

2 comentarios:

  1. Que bien llevado, la lluvia y la tristeza por la pérdida del ser amado y la locura de no admitirlo.
    Y a pesar de la lluvia, te ha quedado cálido e íntimo.
    Bsos

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  2. Gracias, Marcos, por tu comentario y por darte una vueltecilla, de vez en cuando, por mis palabras.

    Un abrazo!

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