27 de diciembre de 2012

A través de sus ojos




      He ejercido muchas profesiones a lo largo de mi vida, pero ser madre es la labor más complicada y gratificante de todas ellas. Nadie te prepara para serlo y, sin embargo, con una gran dosis de optimismo por aquí, otra de paciencia por allá y una proporción desmesurada de intuición, terminas haciéndote con la empresa. Recuerdo la primera vez, la época en que era una completa novata, el miedo que tenía a estar haciéndolo mal, a no alimentarlo bien porque, aunque el pediatra decía que el niño tenía que comer a demanda, a mí no me quedaba muy claro si demanda era que estuviese todo el día enchufado al pecho o si el niño quería estar todo el día enganchado porque no tenía suficiente leche para darle. O cuando lloraba y lo cogía en brazos a todas horas, haciendo caso omiso a las advertencias de que si el niño aprendía a dominarme estaba perdida. Y lo estaba. Recuerdo las sesiones de cuna, de el niño agarrado a mi mano y yo dando cabezazos de sueño apoyada sobre la barandilla, intentándome zafar con sumo cuidado, oyendo solo mi respiración o los crujidos de la madera que parecían ampliarse unos cuantos decibelios por el silencio de la noche, y justo cuando apoyaba la cabeza sobre mi ansiada y cómoda almohada, escucharlo berrear. Ahora no es que sea distinto, porque cuando sientes que te has especializado en una etapa, crece el niño y vuelves al estatus de novata otra vez. Aunque no tiene nada que ver porque el niño se expresa con palabras, y eso ya es una ventaja, pero dependiendo de cómo sea el niño también puede ser un inconveniente: si te toca un niño algo hipocondríaco… Recuerdo una madrugada, serían las cinco como muy tarde, se levantó mi hijo llorando porque le dolía la garganta: ¡Mamá es que no puedo soportarlo! Yo le miré la garganta pero tampoco distinguía exactamente cómo es una garganta en estado normal, siempre que miro gargantas es porque a uno de los dos le duele, debería revisarlas en estado normal también. El caso es que para curarme en salud, agarré el coche y me lo llevé a urgencias. Éramos los únicos para pediatría y empecé a sentirme la madre más paranoica del planeta, de hecho le pregunté al niño un par de veces antes de llegar al mostrador: ¿Estás seguro que te duele tanto? ¡Sí, mamá! Nos atendieron enseguida, a esas horas solo se ponen malos los hijos de las paranoicas; tenía tan solo una ligera rojez, así que me recomendaron esperar y lo de siempre: si fiebre Dalsy. Volví a casa cabreada como una mona y sintiéndome ridícula por haber llevado al niño a urgencias sin ninguna urgencia que demostrar. A partir de ese día, cada vez que tengo que llevarlos a urgencias voy más reticente. Sobre todo me ocurre que a veces les veo hechos polvo en casa, con fiebre alta, tiro para la clínica y justo, mientras esperamos a que nos llamen en la sala de juegos, me los encuentro tan panchos montando construcciones. En ese momento me empiezan a entrar las dudas y miro la pegatina a ver si me ha tocado el mismo pediatra de la madrugada, el que seguro me tendrá en una lista negra.

      Pero no todo es complicado, tras tus miedos, sus travesuras (que a veces son muy gordas), sus caprichos, el trabajo que dan (aquí las jornadas no son de 8 horas), los quebraderos de cabeza… Ellos consiguen hacer que sonrías cuando lo que te apetece es justo lo contrario, te muestran formas que solo puedes reconocer a través de sus ojos, o te llevan cuando les parece al país de Nunca jamás. En definitiva, te hacen sentir el centro de su universo y son los únicos que lo consiguen de verdad, porque ambos universos giran con el mismo eje.

(Inspirado en la frase: "He ejercido muchas profesiones a lo largo de mi vida" para El CuentaCuentos)

24 de diciembre de 2012

Reciclando...

      Soy muy poco navideña pero aprovecho que Ilustratura ha creado esta felicitación de Navidad tan bonita, con la ilustración de mi compañero Rafael Mir y un relato mío (que quizá a alguno os suene de otra ocasión), para compartirla con vosotros y desearos que paséis unas felices fiestas. 

(Pinchando sobre la imagen se amplía)

     

16 de diciembre de 2012

Alas de mariposa

      
     
      Nunca había deseado tanto estar de vuelta y sin embargo, cuando se encontró frente a la entrada, tuvo miedo de dar el paso. Temía que todo hubiese cambiado. No ser recibida de la misma forma que al principio, cuando el mínimo gesto, algo que para cualquiera habría pasado inadvertido, por muy insignificante que fuera, él lo retenía y moldeaba a su antojo, adquiriendo un valor que ni ella esperaba.

      Él hacía ya tiempo que tampoco acudía a su punto de encuentro, quizás cansado de pasear por aquel lugar desolado, donde solo permanecían los rescoldos de un sitio que siempre brilló por la intensidad de sus ilusiones, tan vivas como inalcanzables.

      Estuvo tentada a dar media vuelta. Marcharse por donde había venido para concederse algo más de tiempo, adquirir la seguridad que iba perdiendo según se acercaba. Tal vez con la idea de prepararse para lo que pudiera encontrar, por si no era la calidez de un hogar encendido ni la frescura de un día de lluvia. Una de esas en que le sobraría el paraguas porque sabría que dentro le esperaba un fuego crepitando, cuyo olor a encina quemada se mezclaría con el aroma de un café recién hecho. Pero alas de mariposa revoloteando en su interior, le impidieron dar marcha atrás; nunca había deseado tanto estar de vuelta.

      (Inspirado en la frase: "Nunca había deseado tanto estar de vuelta" para El CuentaCuentos)

28 de noviembre de 2012

El libro hueco

     
      Le miraban por encima del hombro, con ese aire de supremacía que otorga la seguridad de creerse el máximo exponente, el cabecilla, el ídolo que todos admiran. No en vano llevaban en aquella estantería una década, y antes de ocupar aquel sitio fueron exhibidos en escaparates de primera y segunda mano; habían recorrido mundo pasando por infinidad de propietarios y eran solicitados por una gran multitud de lectores. Estaban convencidos de haberse ganado aquel estatus entre la mayoría de los que les rodeaban; respetados y admirados por todos aquellos que gustan de una lectura compleja, de esas que uno se deleita con cada frase, de las que se saborean mejor en la digestión de las palabras o releyendo tiempo después, para encontrar el sentido más profundo que una primera lectura dejó escapar. En definitiva, libros de esos que dicen imprescindibles para poder considerársele a uno lector. Y, como anunciaba al principio, estos le miraban por encima del hombro y le llamaban libro hueco, a él y a los de su clase.

      Él era un libro joven, salió al mercado unos meses atrás y ni siquiera fue expuesto en ningún escaparate. Reposaba en una estantería, de canto, en la tienda donde fue adquirido. Su dueño lo tomó por casualidad, quizás por el título que le llevó a la portada y de ésta a la sinopsis, para aterrizar por último en la cesta de la compra. Su dueño lo colocó en la estantería de su biblioteca al llegar a casa, junto a otros títulos que lo miraban de reojo, cohibidos por las burlas de los que se hallaban en la estantería superior: los libros de coleccionista, la élite de aquella sala. «Te leerá y serás pasto del olvido, libro hueco —gritó el cabecilla de la estantería superior, animado por el clamor de sus secuaces—, nunca ocuparás un sitio de prestigio como el nuestro». Pero a él no le importaban aquellas palabras, sabía cuál era su cometido, no necesitaba presumir ni alardear ante nadie. Disfrutaría del contacto de su lector y, con un poco de suerte, de sus emociones.

      Aquella misma noche salió de la estantería y fue a parar al dormitorio. El lector había decidido comenzar y él estaba emocionado preguntándose qué sentiría al ser leído por primera vez, ya que todas esas impresiones las conocía solo de oídas. Impaciente tras la primera página, fue observando cómo los ojos de su lector devoraban cada una de sus palabras, los gestos que hacían sus labios, la forma de arquear las cejas, el brillo que se formaba en sus pupilas en algunos pasajes, y el calor de sus manos sujetándolo con cariño. Leía sin parar, mirando de reojo cada cierto tiempo el reloj de la mesita, como preguntándose si continuar leyendo o colocar el marcador en esa página y dejar la lectura para el día siguiente. No lo hizo. Leyó hasta la última página y, cuando lo cerró, el libro sintió cómo sus manos acariciaron la cubierta, tal vez evocando algunas escenas, imaginándose protagonista de aquella historia, disfrutando de esa otra vida a la que se había asomado y de la que formó parte durante la lectura.

      Tenían razón, era un libro hueco, le acababan de robar el corazón.

22 de noviembre de 2012

Alcanzando un sueño



      Hoy vengo a contar una gran noticia con la que estoy muy entusiasmada: ¡Me van a publicar la novela en USA, en digital y en papel! Aunque si queréis leerla en este último formato, más vale que le deis duro al inglés porque no será en español. Sí, a mí también se me quedó esa cara cuando me llamaron para pedirme los derechos en inglés, no terminaba de creérmelo. Y de hecho, hasta que firmé el contrato, no me he atrevido a publicar la noticia. Aún hay mucho trabajo por delante, tienen que llevar a cabo la traducción y estiman que será publicada para mediados o finales del 2013. La encontraremos bajo el siguiente título: “Thirty postcards away”.

      Mientras tanto yo sigo escribiendo la segunda novela, que espero tener lista en primavera. Y la colgaré en Amazon porque, sí, aquí sigo siendo escritora indie, parece ser que sólo se ha fijado en ella el mercado americano. Aunque reconozco que tampoco hice mucho por presentarla, he sido un poco "perruna" a la hora de enviar manuscritos a las editoriales. Escuchaba y leía que es tan complicado que se molesten en leerlos, que me acomodé en los asientos del vuelo Amazon. Ahora me alegro porque, aunque haya empezado al revés que otros, para mí ya se está cumpliendo un sueño… Y soy muy, MUY FELIZ por ello.

      No quiero terminar sin el punto que debería ser el primero: dar las gracias a todos los lectores, vosotros sois los que habéis mantenido "Treinta postales de distancia" a la vista. Sin vuestro apoyo esto no sería posible. 

¡Un millón de GRACIAS!

21 de octubre de 2012

VII Microjustas || Ronda 3

      Tema de la ronda: Guerra
     En el micro no se podían usar las siguientes palabras: guerra, combatir, luchar, ganar, vencer, perder o pelear. Aquí terminó mi participación en esta edición y no conseguí llegar a semifinales; pero ya tengo mi caballo preparado para la siguiente edición. Si os animáis a participar, avisaré cuando comiencen.




 Conflicto de Austerlitz, 1805


"Volveréis a casa bajo arcos triunfales", prometió Napoleón a sus hombres.

Treinta y dos años más tarde, un hijo llora a su padre bajo el Arco del Triunfo en París.


VII Microjustas || Ronda 2

      El tema de esta ronda fue secreto hasta que todos los participantes elegimos a nuestro rival en plan "cita a ciegas". A mí me tocó uno de los rivales más temidos porque me dormí en los laureles y cuando me quise dar cuenta ya habían elegido todos :S Una vez emparejados, los jueces nos comunicaron el tema, que era  inspirarnos en el avatar de nuestro contrincante y usarlo como tema central del micro... A partir de ahí me alegré del rival que me había tocado pues su avatar, el que veis aquí abajo, me daba juego para escribir en mi estilo... Y pasé a cuartos de final.


Ascensor, hora punta

Miró a uno y otro lado con disimulo, creyendo que su semblante serio le libraría de sospecha.
Por mis antecedentes, me llevé un pellizco acusador de mi madre. Ninguno de los presentes se dio cuenta excepto el hombre de la perilla: el legítimo propietario de aquel pedo.

 

VII Microjustas || Ronda 1



Tema de la ronda: Funeral


Testigo mudo


—Mamá, Juan ha hecho una foto al muerto antes de que cerrasen la tapa.
—¡No se pueden hacer fotos a los muertos!
—¿Ah no?
—¡Qué vergüenza! ¿Os ha visto alguien?
—Solo el de la foto, pero guardará el secreto, nos ha guiñado un ojo.


VII Microjustas || Ronda de clasificación

      Aprovechando que ya he caído del caballo en las micro justas, voy a ir colgando los micros con los que he participado en cada ronda de la VII edición. Esta vez he aguantado más que en otras ediciones y por primera vez ¡HE LLEGADO A CUARTOS DE FINAL! Estos dos micros que pongo a continuación corresponden a la ronda de clasificación para participar. Había que elegir un tema y retar a otro participante en el suyo, me clasifiqué con el primero de ellos que era el de mi tema: Tablón de anuncios. El tema del segundo era: Enfermedades raras. La mecánica de siemre: micros de 50 palabras máximo y adaptados a un tema pedido.



Hogar
Se busca operador en comunicaciones para matrimonio sin conexión y  alto nivel acústico. Sueldo a convenir en junta. Incorporación inmediata. Razón en portería.

 

 

 
Analgesia congénita


—Cariño, ¿no huele a quemado?
—Sí, tienes la mano sobre la vitrocerámica.




(Escrito para la VII edición de Microjustas literarias de Ociozero)

26 de septiembre de 2012

Tarde de lluvia



      Subió con el pelo empapado. Como de costumbre, se quedó de pie en el pasillo, agarrado a una de las barras verticales y absorto en sus pensamientos, con la mirada perdida en algún punto entre el cristal de la ventana y el paisaje del recorrido del autobús.

     Cinco eran las paradas que compartíamos todos los días de lunes a viernes, excepto cuando lo perdíamos y había que coger el siguiente. Alguna vez había presenciado cómo se le escapaba a él. Le observaba correr hasta que las puertas se cerraban y el autobús iniciaba lentamente su marcha. Me daban ganas de gritar al conductor: ¡Oiga, espere, falta un pasajero! Pero la timidez me superaba y las palabras quedaban ahogadas en mi garganta, mientras mis ojos, desilusionados, le veían reducir el paso y finalmente quedar quieto en la parada, consultando el reloj para calcular la llegada del siguiente. Y yo frustrada porque hasta el día siguiente no volvería a verle.

      Aquel día había tenido suerte. Bien por la lluvia o porque el semáforo más cercano se había puesto en rojo, el conductor permaneció con las puertas abiertas hasta que hizo su entrada. Cinco paradas después no sé qué me impulsó a bajar pero, cuando me quise dar cuenta, mis pies estaban en la acera y el autobús había continuado su marcha. Él me miró desconcertado al reparar en mi presencia, como si observara una escena inverosímil en su rutina diaria, algo que no encajaba en aquel paisaje; al menos así era como yo me sentía en ese instante, como una verdadera idiota. Sin saber muy bien cómo actuar, decidí caminar en dirección contraria a la que sabía que tomaría él y, después, cuando le perdiera de vista, volvería a la parada para tomar el siguiente autobús, que no tardaría en llegar.

      Al volver a la parada lo encontré de nuevo. No supe muy bien como reaccionar y, por lo que pude comprobar, él tampoco tenía nada preparado.

      —Hola.
      —Hola.
      —¿Me esperabas?
      —Te has bajado en mi parada.
      —Sí… bueno… no es solo tuya, aquí baja más gente.
      —Sí, pero tú nunca bajas aquí.
      —¿Te aprendes las paradas de todos los viajeros de la línea?
      —No, no, no es eso… es solo que… no sé, me extrañó.
      —¿Y me has esperado para contarme que te extraña que baje en tu parada?
      —No, es que pensé que… ¿Bajaste para ir a algún sitio? Has vuelto muy rápido.
      —¿Aparte de interrogarme también me has cronometrado?
      —No, bueno, perdona. No quería molestarte. Será mejor que me vaya, viene tu autobús.
      —No me molestas.
      —¿Te apetece tomar algo? Conozco un bar aquí al lado que hace las mejores tortitas que he probado.
      —Por mí bien pero vas a coger una pulmonía, estás empapado. ¿No tienes paraguas?
      —Sí, hace unos cuantos meses, creo que por primavera, tenía uno idéntico al tuyo.
      —Es éste.
      —Lo sé.
    —Me di cuenta que lo habías olvidado justo cuando se cerraron las puertas, no me dio tiempo a reaccionar.
      —¿Y qué te frenó después?
      —Pues no sé, me lo llevé a casa y pensé devolvértelo al día siguiente, pero era sábado y luego domingo, y ya el lunes… no estaba muy convencida de que fuera tuyo y no quería parecer una loca obsesiva que se fija en los movimientos de un desconocido del autobús o se lleva su paraguas a casa en vez de entregárselo al conductor. Al final me lo quedé. ¿Por qué nunca me lo has pedido?
      —No estaba totalmente seguro de que fuera ese. En realidad no suelo usar paraguas, me lo prestaron aquel día porque diluviaba.
      —¿Y qué le dijiste a su propietario?
      —La verdad, que lo había perdido.
      —Y le compraste otro, supongo.
      —No, confiaba en que algún día te dignarías a devolvérmelo.
    —Pues como ves, no pensaba hacerlo pero tratándose de un paraguas prestado… Tomemos esas tortitas y lo negociamos.

18 de septiembre de 2012

Microjustas literarias




    Hoy comienza el "VII Concurso de Microjustas literarias" de Ociozero. Ya os dije en otra edición que avisaría del inicio del torneo para animaros a participar, aunque hasta yo me he perdido unos cuantos, pero en esta ocasión me presento. Aquí os dejo las bases

      Este año funciona de distinta forma. En otras ediciones bastaba con apuntarse y los jueces elegían los temas para iniciar la competición; en esta ocasión, desde hoy y hasta el día 1 de octubre, los que decidan participar no tienen que apuntarse en una lista, sino que deberán abrir su propio tema con micro incluido, y retar a otro justero en su tema y micro. Los micros como siempre, de 50 palabras título incluido. En las bases viene todo muy bien detallado.

      Para los que participéis ¡Mucha suerte y nos vemos en el torneo! (Si me reconocéis jijijiji, esta vez no mostraré mi máscara hasta que caiga del caballo)

9 de julio de 2012

Una manera de olvidarte

      Mis pies me llevaron hasta ti sin que yo fuera consciente de la idea que estaban tramando. Habían logrado ponerse de acuerdo con el resto del cuerpo mientras mi mente se concentraba en trazar un plan para alejarme de ti, sin sufrir las consecuencias de una despedida para la que no estaba preparada. Tú sabías que no era sencillo alejarse de ti, por ello no tomaste en serio cuando te dije que algún día no me encontrarías, que echaba en falta la sensación de sentirme libre como lo era antes de que aparecieras. Ir a cualquier parte o a ningún sitio, sin evocar el contacto de tu cuerpo ni sentir que me falta algo cuando no estás. Concentrarme en cualquier cosa y que no aparezca tu rostro ni tu voz ni tu risa, llenándolo todo de ti. Perder el miedo a perderte porque te estaría perdiendo a mi voluntad… Mientras mi mente buscaba una manera de olvidarte, mi cuerpo descubría mil formas de encontrarte.

28 de mayo de 2012

Burocracia de Perogrullo…

 http://indolinkspanish.files.wordpress.com/2011/04/burocracia.jpg
Alucino en colores con las cosas de este país. Me parece muy triste ver algunos bares  sin las mesas puestas en la terraza, porque al ayuntamiento no le haya salido aún de los mismísimos entregarles la licencia de apertura (en algunos casos me consta que ha pasado más de un año desde que la solicitaron) y sin ella no les dan permiso para sacar mesas. Con lo cual, algunos se están planteando despedir a la mitad de la plantilla porque no se pueden permitir sus sueldos (en el mejor de los casos, en otros lo mismo hasta cerrar). La gente con el buen tiempo quiere estar en la calle, no entra en los bares…  Y yo me pregunto ¿estamos locos o qué? Qué pronto sacamos las tijeras para recortar y qué poco pensamos en reactivar la economía ni en sostener a los que intentan mantenerse a flote y dar trabajo... Ah no, que lo mismo lo que quieren es batir el premio Guinness de parados o el de empresas hundidas por una crisis. ¡Un poquito de por favor, hombre ya, que sólo es sellar un papel!  Pero aún así, imaginemos que tienen una montaña con enésimas solicitudes de licencias y un sólo funcionario a tal efecto, tocándose los huevos la mitad del tiempo y la otra mitad jugando al Apalabrados. Imaginemos que el tío tarda dos años en sellar un puñetero papel. Venga, sí, vamos a aceptarlo, hemos crecido con ello, no nos vamos a sorprender ahora con minucias. Lo que yo me hago es otra pregunta muy distinta: con la licencia de apertura en trámite ¿me puede explicar alguien cuál es la diferencia entre estos dos puntos?

a) solicito la licencia de apertura y mientras me la conceden me dejan abrir el negocio, contratar personal y realizar la actividad normalmente, todo ello sin estar incumpliendo la ley.

b) pero no me dejan solicitar el permiso de terraza porque me falta un papel “la licencia de apertura” sólo tengo la solicitud (igual que en el punto a), y si se me ocurre sacar mesas a la terraza se me cae el pelo.

¿Lo entendéis vosotros? Por que yo sólo entiendo una cosa, hay que ser muy gilipollas para redactar normativas tan estúpidamente contradictorias.



*Para aquellos que me conocéis: no, no es un caso personal (por suerte) hablo de lo que estoy viendo a mi alrededor, pero me duele por ellos y es algo que perfectamente me podría estar pasando a mí. Tiene que ser muy jodido haber invertido tanto  esfuerzo en un negocio, haberte hipotecado hasta la médula y que, encima, te estén pisando el cuello. Con la que está cayendo...

16 de mayo de 2012

Ilusionaria 2


      Esto que os traigo hoy es un proyecto donde participa una gran amiga, Angeles Mora, junto con otros escritores e ilustradores. Es una Antología Benéfica de cuentos infantiles. Os dejo la nota de prensa para informaros del proyecto:  

      El proyecto Ilusionaria sigue su camino; si con el primer libro de cuentos su función era ayudar a la asociación Matrioska Fons Mellaria para traer niños bielorrusos afectados por la catástrofe de Chernóbil a nuestro país para su descontaminación, en esta segundo volumen el dinero recaudado irá íntegro para una causa igualmente noble: ayudar a Abraham Presa Alba.
Hace casi año y medio que la familia de Abraham sufre una agonía a causa de que al pequeño, de seis años, se le diagnosticó Adrenoleucodistrofia  (www.unmilagroparaabraham.com). La única manera de ayudarle es con una operación muy costosa de médula irrealizable en Europa, por lo que el niño debe ser operado en Estados Unidos. Estos gastos son inalcanzables para cualquier familia media.
Juan de Dios Garduño vuelve a coordinar de nuevo el proyecto, en esta ocasión al frente de otros veintidós grandes ilustradores y veintidós impresionantes escritores, algunos de afamado prestigio, como el periodista y escritor Juan Gómez Jurado. El listado completo junto con sus biografías se puede visitar aquí:
ILUSIONARIA 2, blog creado para la difusión, información sobre pedidos, presentaciones, etc., del libro.

      La fecha de publicación está prevista para Junio de 2012. Desde Ilusionaria queremos cumplir otro sueño más. Entre todos podemos conseguir que Abraham tenga un poquito más cerca ese trasplante y hacer feliz a una familia que ya ha pasado por demasiadas penurias. Esto es ilusión, esto es Ilusionaria. Para dudas, cuestiones y sugerencias: ilusionaria2@gmail.com

Lista de escritores: Javier Pellicer - Carlos Sisí - Sergio R. Alarte - Pepa Mayo - Iria G. Parente - Juan Gómez Jurado - Virginia Pérez de la Puente - Elena Montagud - David Prieto - Laura Morales - Voro Luzzy - Ivan Mourin - Lucía González Lavado - Macu Marrero - Diana Muñiz - Athman M Charles - Ángeles Mora - Cristina Puig - Raúl Lepe - Alfonso Fernández - Laura López Alfranca - Manel Loureiro

Lista de Ilustradores: Luisa Fernández - Carolina Bensler - Medusa - Guiomar González - Barb Hernández - José Ángel Ares - Ester Salguero - Rafa Alonso - Juan Díaz - Ariadna Herrera - Aina Albi - Gema García Ingelmo - Tam Álvarez - José Gabriel Espinosa - Martha Theart - Jordi Bujante - Pandora Moondragon - Álvaro Calvo - Nacho de Marcos - Ernesto Lovera - David Bucceta - Conrado Martín

¡Pues nada, ya tendré nuevos cuentos para leer por la noche a mis peques!

15 de mayo de 2012

Casualidad o Destino

      
      Hoy, después de leer el relato de un compañero bloguero donde su protagonista se enfrentaba a un destino imposible de modificar, me ha venido esta cuestión a la mente: ¿casualidad o destino?

      Siempre he sido, y soy, partidaria de la casualidad. No creo en el destino, a pesar de ser una palabra que me encanta, y de crear mil historias alrededor de ella. Me niego a pensar que voy como una máquina por un camino ya marcado; que haga lo que haga y elija lo que elija, voy posándome en el lugar donde estoy destinada a estar. Suena muy romántico para una historia de ficción en un libro o una película, jugar con los personajes y mover sus hilos para que todo transcurra de una manera fantástica y evocadora, ¿pero suena igual de bien aplicado al mundo real? ¿Y quién mueve esos hilos? 

      Sigo negándome a creer en ello. Me parece mucho más atractiva la casualidad. La magia de saber que donde estoy es el fruto de una combinación de circunstancias que se han dado al azar. Atar cabos e intentar reunirlas para buscar las combinaciones posibles que habrían resultado, de haber elegido otro camino, y creer que serían millones y no sólo una: la del destino. Pensar que aunque el resultado sea favorable o adverso, sólo yo soy responsable de haber elegido ese camino, aunque haya sido influida por las circunstancias que se me han presentado. Me hace sentir segura, me hace sentir real, me hace sentir que mi vida es mía.

10 de mayo de 2012

Premios Liebster Blog Award


      Hace un tiempo que mi blog y yo no nos llevamos bien. No es que no nos llevemos bien exactamente, tampoco es eso, lo que pasa es que le tengo un poco abandonado. A él le gusta alimentarse de relatos y ocurrencias varias, y en vez de sentarme a cocinarlas me paso el día enfrascada en otros asuntos que nada tienen que ver con él. Espero que se quede en una etapa pasajera. 

      Bueno, a lo que venía. Montse, desde su blog “Con el alma prendida a los libros” ¡sí se ha acordado de él! Y le ha regalado una mención. Gracias, Montse, seguro que está encantado de que te hayas acordado de él (no como otra ¬¬.)

       “Liebster Blog Award” es un premio ideado para recompensar, estimular y promocionar aquellos sitios de internet, cuyo número de seguidores no excede de doscientos, pero que, por su esencia y contenido, merezcan ser dados a conocer a todos los rincones de la blogosfera. Tiene unas  sencillas normas: 

1. Copiar el premio en el blog y enlazarlo al bloguer que te lo otorgó. 
2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio. 
3.  Y, por último, esperar  que continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos. 

      Mis cinco blogs elegidos son:

  • El jardín de Lorea porque aunque a veces es una abandonablogs como yo, disfrutarás mucho entre sus letras.
  • Un alma en retazos porque es el blog más plagiado que conozco, un día hasta yo estuve tentada a robarle un retazo y quedármelo para mí para siempre.
  • El rincón de una flor solitaria porque esta pequeñaja unas veces te dejará con la boca abierta con un texto inventado y otras te sorprenderá poniéndole las cosas claras a quien se pase de la raya.
  • Orgías sobre un teclado porque aunque últimamente está enfrascado en sus estudios y aparece poco, siempre saca temas interesantes para debatir.
  • Seis segundos porque sumergirse en el mundo de su imaginación es como volar por el país de nunca jamás.

       Felicidades a los blogs, a sus administradores ¡¡¡y a seguirles!!!

26 de abril de 2012

La sonrisa de un niño



     Siempre, desde que comencé en este mundillo de la escritura, me he sentido muy feliz escribiendo historias, la mayoría inventadas aunque algunas han sido anécdotas adornadas para compartirlas con vosotros. Pero hoy estoy especialmente feliz porque, por primera vez, siento que algo de lo que he escrito no servirá sólo para entretener, sino que lo será para ayudar. Pero AYUDAR con mayúsculas, porque ayudará a los niños a través de Save the children:
“Save the children: El bienestar de los niños y niñas es nuestra razón de ser y trabajamos para que sus derechos, reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, sean una realidad en España y en todos los países del mundo, sin distinción de nacionalidad, origen o religión”
      Treinta postales de distancia, como ya sabéis los que leéis este blog, es mi primera novela. La publiqué en Amazon a finales de febrero. Hace unas semanas, unos amigos de Twitter hablaban sobre el proyecto llamado 1libro1euro cuyo pionero fue el escritor Juan Gómez Jurado. Me informé sobre la posibilidad de colaborar con mi libro y, por fin, hoy está incluido en la campaña junto con los de otros autores, uno de ellos un buen amigo, Gabri Ródenas, que ha colaborado con su libro "El búnker de Noé"

      Así que tanto si has pasado por aquí por casualidad como si eres uno de los seguidores habituales de este blog, y estás interesado en adquirir mi libro, no vayas a Amazon, pásate por 1libro=1euro de Save the children y cómpralo allí. Y si ya lo tienes ve corriendo a comprar el de otro autor, verás qué feliz te sentirás cuando lo estés leyendo y te des cuenta de que, por un euro, además de entretenerte, has colaborado en algo precioso: LA SONRISA DE UN NIÑO.


23 de abril de 2012

¡Feliz día del libro!

Imagen creada por El sitio de Tico

Os traigo algo muy divertido que han colgado en la página de Sopa de Libros Se trata de dejar, como comentario, una frase que te haya gustado de un libro leído (Quien dice frase dice párrafo) ¿Os animáis a poner la vuestra?

Comparto la que yo he dejado en la página, es de Alessandro Baricco en su libro "Seda": 


"Iba lloviendo su vida frente a sus ojos, espectáculo quieto"

2 de abril de 2012

Allanamiento... o lo que salga


―¿Por qué me das las llaves si te he pedido un pañuelo?
―Es que me he equivocado, estoy muy nerviosa.
―Tranquiiiiila, que no nos van a cazar.
―¡Abre la maldita puerta de una vez, oigo pasos!
―Si aparece alguien disimulamos y nos enrollamos.
―¡Lo llevas claro!
―No me mires así, en las pelis funciona.
―¿Es tu primera vez o ya eres un experto allanador?
―Es mi primera vez, y que conste que no me gusta nada esto que vamos a hacer.
―A mí tampoco, pero nos ha tocado.
―Al menos me alegro de que nos haya tocado juntos.
―Claro, de enrollarte conmigo para disimular a hacerlo con El brasas, habrá diferencia ¿no?… Al final voy a pensar que se ha hecho el enfermo.
―No seas mal pensada.
―Bueno, corta el rollo y abre.
―Pero dame un pañuelo o un trozo de tela, algo.
―¿Y de dónde quieres tú que saque un trozo de tela?
―Pues del bolso.
―No tengo nada de eso en el bolso.
―¿Se puede saber para qué llevas entonces un bolso, si no llevas lo esencial?
―¿Lo esencial? ¿Y qué puñetas es lo esencial?
―Pues un pañuelo, por ejemplo.
―No uso pañuelos, eso pídeselo a tu abuela.
―¿Las tías no usáis pañuelos?
―Usamos de papel pero no tengo, qué quieres, se me han terminado.
―Pues acércate y déjame un trozo de tu vestido.
―¿Serás cerdo? ¡Límpiate lo que sea con tu camisa, o espera a estar dentro!
―No es para limpiarme yo.
―¡Abre de una vez! Al final nos pillan infraganti.
―Qué va, ahí abajo queda para rato.
―Ya, pero yo prefiero estar ahí abajo también.
―No puedo abrir la puerta sin un trozo de tela o algo.
―¿Pero no decías que habías conseguido la tarjeta?
―Sí, la tengo aquí.
―¿Y a qué esperas?
―Es que si toco el picaporte voy a dejar mis huellas.
―¿Y qué piensas, que van a llamar a los de CSI? Joder, que vamos a aguarles la fiesta a unos recién casados, no a ejecutar el robo del siglo. Trae la tarjeta anda, ya abro yo.
―Ya pero ahí tienen sus cosas, ¿y si luego falta algo y nos echan la culpa a nosotros?
―¿Pero tú de dónde te has escapado? ¡Eres un paranoico!
―Bueno, un poco, la verdad no sé por qué se me ha ocurrido eso.
―¡Joder, te la han liado!
―¿Cómo que me la han liado? ¿Por qué cierras? ¡Quiero verlo!
―Esta habitación no es la de los recién casados, nos la han decorado para nosotros.
―¿Y eso cómo lo sabes?
―Imagino que una pancarta con la frase: «¡Venga tío, que te lo estamos poniendo a huevo!», es suficiente información.
―¡Qué cabrones! Cuando bajemos me los cargo.
―¿Y que se descojonen en nuestra cara? ¿No quieres venganza? Alguien habrá reservado esto ¿no? Pues ponte cómodo que la broma no les va a salir rentable.

(Inspirado en la frase: "¿Por qué me das las llaves si te he pedido un pañuelo?" para El CuentaCuentos)

El cristal mágico

Imagen: Vicente Mateo Serra (El sitio de Tico)

      Se despertó sudoroso y confuso, aún estaba sentado frente a la mesa con su pluma en la mano y, sobre el papel, algunas letras habían quedado emborronadas por su brazo durante el sueño. Pero ¿qué tipo de fantasía era aquella que había vivido entre sueños? Se preguntó, mientras soplaba la vela y se dirigía a la cama en el otro extremo de la estancia.

      No llevaba ni cinco minutos dormido cuando abrió los ojos, dando un respingo, se incorporó y corrió hacia la mesa. Encendió la vela con una pequeña llama que aún aguantaba en el hogar, y comenzó a escribir sobre aquel sueño donde un ingenioso hidalgo, era tomado por loco al afirmar que había visto libros de cristal; sin tinta ni papel, con imágenes pero sin pintura ni lienzo, y cuyas páginas se pasaban acariciando la superficie de aquel cristal mágico.

25 de marzo de 2012

Será como una señal


      Esperaba nervioso, caminando de un lado a otro de la fachada del bar donde se habían citado. Miró el reloj seis veces antes de que ella apareciera y se cruzara con él, sin verla. Nunca se habían visto en realidad, o eso creían. Esta iba a ser la primera vez, aunque, para ser más exactos, el tercer intento. Al cruzarse con ella no reparó en el abrigo rojo que llevaba puesto, ni en cómo le miró disimuladamente entre el hueco que dejaron su mano y el hombro derecho, mientras se colocaba el gorro con las mejillas encendidas. Tampoco descubrió la sonrisa pícara que le provocó descubrir que volvía a consultar su reloj por séptima vez. «¿Cómo podremos reconocernos, me vas a hacer interrogar a toda aquella que me cruce en la calle?» , le había preguntado él en la última conversación que habían mantenido. La primera se produjo unos meses antes, cuando se encontraron en un foro de lectura. A él le apasionaba Delibes y ella era la primera vez que leía a este autor, había comenzado por «Señora de rojo sobre fondo gris». Pasaron horas, desde aquel día, comentando sobre ese libro y también sobre otros leídos en común. Poco a poco las conversaciones se fueron volviendo más íntimas, invitándoles a pasar más tiempo juntos en la distancia de sus pantallas. Hasta que un día decidieron dar ese paso, el de conocerse en persona e intercambiar sus diálogos cara a cara. Habían ido retrasando ese momento tácitamente. Al principio porque no se les había pasado por la cabeza tal cosa, y más tarde por todo lo contrario: lo pensaban a cada instante, pero les aterraba la idea de decepcionar al otro, de no cumplir las expectativas formadas en su mente, de sacrificar ese vínculo que se había creado entre ellos, sin formas, invisible, sin una identidad real, o más real que la identidad en sí. Y fue esto último lo que les llevó a dar el paso.

      El primer intento fue en una cafetería. Decidieron, para reconocerse, llevar un libro. «Un libro no vale, hay mucha gente que va con un libro, podríamos equivocarnos» anunció él. «Pero será divertido ―respondió ella― durante un rato no sabremos quiénes, de los que estemos con un libro, somos. ¿Te da miedo preguntar?». Pero no salió como esperaban. De los que estaban en la cafetería sólo él llevaba un libro. Esperó casi una hora y, cuando se disponía a salir, entró una chica con un libro en la mano que se sentó en una mesa, pidió un batido de fresa y se puso a leer. Estuvo a punto de acercarse a ella, pero decidió marcharse. Si hubiera sido ella, habría intentado buscarle con la mirada ―pensaba―. ¿O tal vez lo hizo, no le gustó lo que vio y disimuló leyendo? De todos modos, odiaba que la gente fuera tan impuntual. Al final la chica del batido de fresa no era ella. Al llegar a casa encontró un mensaje de disculpa anunciando que había tenido un problema en el trabajo y le era imposible asistir.

      El segundo intento fue de la misma forma, pero decidieron llevar un libro en concreto, aquel del que hablaron por primera vez. A él se le ocurrió ocultarlo en el asiento bajo su chaqueta. Quería ser el primero en localizarla y, en el caso de que ella decidiera largarse al verle, sin dar señales, la vería desaparecer. El problema fue que ella pensó exactamente lo mismo, y dejó guardado su libro en el bolso hasta verlo aparecer, cosa que no ocurrió porque ninguno se descubrió durante la hora que permanecieron allí. Después de aquello, estuvieron un tiempo sin contacto. Ninguno perdonaba al otro el plantón. Hasta que un día él decidió acercarse y preguntar qué había pasado. Les pareció muy divertido haber pensado lo mismo y, finalmente, decidieron darse una última oportunidad de encuentro. «Eso sí, no habrá libro ni nada ―propuso ella― si esta vez no nos encontramos, significa que, por algo, no tenemos que conocernos. Será como una señal».

      «¿Estás segura?», se inquietó él, cuando días más tarde ella decidió como lugar de encuentro una esquina de una famosa plaza. «Sí, además estoy convencida de que me reconocerás, y yo a ti también. No creo que haya muchos desconocidos citándose justo allí». Pero no contaba con que los días previos a la Navidad, esa zona siempre se hallaba atestada de gente realizando sus compras, y muchos hacían parada en aquel sitio para degustar sus fabulosas napolitanas de crema. Fue al apoyarse ella sobre la pared gris de la fachada, mirándole, cuando él identificó aquel cuadro, el título que les había llevado hasta allí. «¿Cómo me has reconocido tú a mí?», preguntó él mientras se acercaba con la seguridad de que era ella. «Pusiste mucho hincapié en que la impuntualidad era lo que más detestabas. Solo tenía que retrasarme y observarte desde el otro lado de la calle».

12 de marzo de 2012

LIBROTRAILER: Treinta postales de distancia



 

      No estáis acostumbrados a que mis entradas aparezcan con un vídeo, soy más de una imagen y mil palabras, pero estoy promocionando mi novela  y no he querido desaprovechar este rinconcito que con tanto cariño me seguís guardando.

     Esto sigue siendo un paréntesis. Volveré a escribir pequeños relatos aquí, intercalando el tiempo con la siguiente novela. ¡Prometido!



24 de febrero de 2012

TREINTA POSTALES DE DISTANCIA

                                                 Diseño portada: Vicente Mateo Serra



¡Sí, es justo lo que parece!

 ¡¡¡He escrito una novela!!!


      Esta era la sorpresa que os comentaba en la anterior entrada. He estado muy liada porque, aunque ya la tenía escrita desde el año pasado, he tenido que revisarla un par de veces o tres o setecientas más bien… encargar la portada, pelearme con un grupo de seleccionadores para elegir el diseño definitivo entre los borradores, darles el coñazo durante unos cuantos días…  en fin, una locura cuyo resultado tenéis a la vista. Made in El sitio de Tico. ¡No me digáis que no ha hecho un trabajo fabuloso!

      Y os preguntaréis ¿de qué irá el libro? Pues de qué va a ir saliendo de mí… pero casi mejor os dejo la sinopsis que le hizo mi amiga Ángeles, y que cuenta todo sin contar absolutamente nada:

"Un pasado que creía superado, una amiga histriónica en la distancia, un mejor amigo encantador y un vecino algo peculiar. Sofía lo tenía todo, o creía tenerlo porque un buen día se encontró rodeada de ex ―propios y ajenos―, casualidades, malentendidos y un buzón lleno de postales.
Dicen que el amor lo podemos tener justo al lado, sólo hace falta mirar para verlo. Para Sofía, el amor se encontraba a treinta postales de distancia."

      Espero que os animéis a leerla, comentarla, recomendarla o ponerle una cruz para que no se acerque nadie a ella… lo que os nazca, pero ¡¡leedla!! porque me haría mucha ilusión saber qué os ha parecido. Y no me vale el cuento: «Es que… en formato ebook no puedo leer porque no tengo e-reader» ¡Ja, que te lo crees tú! Ni lo intentéis que ahí también os pillo, porque Amazon tiene software gratuito para: Windows-Mac-IPad-IPhone-Android… ¡Vamos, que no se libra nadie! Prefiero la excusa: «es que no tengo tiempo de leer...» o «soy más de otros géneros...» o «no te soporto en un micro como para leerte en versión libro...».

      Y ya sabéis dónde podéis encontrarme para darme vuestras impresiones, os contestaré encantada. Si preferís enviarme un email, podéis usar el correo personal de mi perfil del blog.

      A quien se anime, solo espero que disfrute tanto con su lectura como yo escribiéndolo.


*Está disponible en España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia y Alemania.

21 de febrero de 2012

Estoy en la parra...


      Últimamente estoy algo desaparecida, no mucho porque soy una brasas de las redes sociales, pero tengo abandonado a mi pobre blog que ayer cumplió dos añitos y ni me acordé… Voy a tener que abrirle una cuenta de facebook, agregarle como amigo y que me avisen ellos de su cumpleaños, porque… mi cabeza no da para más. En fin, cosas de la vida y de un nuevo proyecto que os comunicaré en breve y que, creo que a muchos, os alegrará conocer.

      Si alguno de vosotros ya barajaba poner mi nombre en una lista negra de "descastadas que no se pasan a leer sus cosas ni comentan"... abortar con esa idea inmediatamente que es algo temporal ¿eh?

    Pues nada, que muchas gracias a todos de nuevo por aguantar  mis tostones blogueriles, me alegra ver que cada vez somos más en estos sueños a contraluz, y espero que este sea el segundo de muuuuuuuuuuuuchos más años de escritura.

      Y como decía Terminator ¡volveré!

7 de febrero de 2012

A tres voces


      El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera, y de frenar nuestro paso; un paso que se había convertido en una carrera contra el tiempo. Realmente no tenía prisa por llegar a ninguna parte, pero mi vida era así desde que apareció Lucía, con más sorpresa que júbilo; en mis planes no entraba ser madre tan joven y menos aún tenerlo sola. Pero Lucía no tardó en convertirse en el centro de todo. Aquella tarde me fastidió encontrarme a toda esa gente aglomerada en la acera del teatro. Veníamos de un cumpleaños, y Lucía seguía mi paso a trompicones, como de costumbre. Cuando llegamos a casa me contó que se le había escapado el globo y un señor había prometido guardárselo. Pensé que se lo había inventado, Lucía es así, cree que tiene la capacidad de hablar con la mirada porque siempre me adelanto a lo que quiere antes de que me lo pida. Pero tenía razón, unos días más tarde pasamos por allí y, atado a una barandilla, estaba el globo rojo.

      El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera. Entre tirones del cordel y su madre que no reducía la marcha, a pesar de que la niña a duras penas podía seguirla, se le escapó o bien decidió soltarlo. Se elevó hasta tropezarse con mi toldo. Agarré la cuerda y estiré la mano fuera de éste, para sacarlo y dejarlo libre; la niña me estaba mirando, arrastrada aún por el paso de su madre, hasta que la perdí de vista al volver la esquina. Cambié mis planes y decidí atar el cordel a la barandilla, algo en la mirada de aquella niña me había expresado que no lo soltara. A los tres días el globo había perdido su capacidad de quedarse erguido aunque el viento lo movía de un lado a otro. También me di cuenta que había recibido más llamadas para vender el piso, desde que estaba allí atado, que nunca antes. El globo llamaba la atención y los transeúntes se fijaban en el cartel de la inmobiliaria. Aquella casa, desde que ellos faltaban, se me había quedado grande y, aunque me costaba alejarme de sus recuerdos, necesitaba un cambio en mi vida.

      Me encanta cuando celebran el día de su aniversario, me compran un puñado de globos rojos para que los suelte desde abajo. Dicen que si se cuela alguno, nos dará buena suerte ese año. Yo pienso que eso son tonterías de mayores y prefiero que se escapen todos, no me gusta que se queden arrugados y viejos como ese que guardan.

(Inspirado en la frase de Ninive: "El globo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera." para El CuentaCuentos)

31 de enero de 2012

Tiempo, ganas... inspiración



      «No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré», le dijo Eltiempo a Lasganas, como broche final de aquella acalorada discusión. Lainspiración había estado pendiente de la conversación sin intervenir, buscando su opinión al margen de ellos para posicionarse de una forma objetiva. Finalmente, antes de que el diálogo quedara en el olvido, decidió hablar:

      ―Deberías pedirle perdón a Lasganas, desde mi punto de vista no es indispensable. Si él prescindiera de ella, ¿crees a caso que tú serías más útil? En mi opinión iría de cabeza al abandono. Es más, ya lo hemos comprobado otras veces, lo más probable es que buscara a Milexcusas para que le convenciera de que no vale para esto.

      ―Pero estarás conmigo ―intervino de nuevo Eltiempo― en que sin mí, por mucho que esté ahí Lasganas queriendo tomar el mando, todo quedaría en intención.

      ―Me temo que ahí pecas de vanidad. Lasganas tiene suficiente poder como para quitarte espacios en el sueño, en el hambre… Sabes de sobra que cuando Lasganas tiene confianza en sí misma, le transforma en un ser poderoso.

      ―Si yo fuera él ―tomó la palabra esta vez Lasganas― y tuviera que elegir el elemento imprescindible, te elegiría a ti, Lainspiración. Sin ti las ideas serían meras ensoñaciones que pasearían por su cabeza, sin conseguir una relevancia susceptible de verse expresada en el papel. Tú eres el motor que arranca el movimiento de todos los engranajes.

(Inspirado en la frase de Atenea: "No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré", para El CuentaCuentos)

26 de enero de 2012

Destino

Escrito en feb 2011- I Edición de Microjustas literarias (ronda 2) Tema: líneas paralelas.


Caminé a tu lado, reí con tu risa, lloré con tu llanto, acomodé mis manías, me hice a tu medida… Me pregunto si el infinito convergirá en algún punto nuestras vidas.

25 de enero de 2012

Miradas

Escrito en feb 2011- I Edición de Microjustas literarias (ronda 1)  Tema: secreto.

    
      Se cruzaron sin mediar palabra, en sus miradas estaba el testigo silencioso de sus recuerdos. Ambos siguieron sus  caminos, cogidos por la mano de sus respectivas vidas.