La sonrisa de un niño

Siempre, desde que comencé en este mundillo de la escritura, me he sentido muy feliz escribiendo historias, la mayoría inventadas aunque algunas han sido anécdotas adornadas para compartirlas con vosotros. Pero hoy estoy especialmente feliz porque, por primera vez, siento que algo de lo que he escrito no servirá sólo para entretener, sino que lo será para ayudar. Pero AYUDAR con mayúsculas, porque ayudará a los niños a través de Save the children: “Save the children: El bienestar de los niños y niñas es nuestra razón de ser y trabajamos para que sus derechos, reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, sean una realidad en España y en todos los países del mundo, sin distinción de nacionalidad, origen o religión” Treinta postales de distancia, como ya sabéis los que leéis este blog, es mi primera novela. La publiqué en Amazon a finales de febrero. Hace unas semanas, unos amigos de Twitter ...