Veía llover

Veía llover a través de la ventana y aquellas gotas de agua que jugaban a permanecer tras el cristal, a mezclarse unas con otras para después separar esa unión y precipitarse hasta desembocar sobre el marco de madera, también le permitían ver otra lluvia igual de húmeda y transparente, a ratos fría y otros más cálida. Allí, de pie, mirando fijamente tras el cristal, o quizás no al otro lado y su mirada se concentraba en ese punto desenfocado donde no se ve más allá de los recuerdos, pensaba en esa otra lluvia, la de las horas que ya no volverán a recordar que aún es ayer y falta mucho para mañana. La lluvia de besos entregados sin reparar, si quiera, o los que se quedaron esperando una señal para salir disparados. La de las sonrisas que surgieron espontáneas y que ahora luchan por no perderse, ni caer en el olvido de la caja donde están guardadas. La lluvia de momentos dormidos que aguardaron esperando un abrazo y que, ...