Ilusiones

Llevaba demasiado tiempo apático e indiferente con su entorno, y aquel anuncio en el periódico le dio la respuesta que estaba buscando: “Vendo ilusiones en buen estado por no poder atender” Esa misma tarde se presentó a recogerlas, el propietario se iba de viaje y sólo podía cargar con las que no tenían raíces allí. No estaba dispuesto a vendérselas a cualquiera, ellas necesitaban a alguien que las manejase con el mimo necesario, que les prestase la atención suficiente y que estuviera dispuesto a no darles la espalda. Se las entregó sin necesidad de hacerle ninguna pregunta, era el candidato perfecto para aquellas ilusiones; lo supieron ellas mismas nada más verle entrar por la puerta.