26 de abril de 2012

La sonrisa de un niño



     Siempre, desde que comencé en este mundillo de la escritura, me he sentido muy feliz escribiendo historias, la mayoría inventadas aunque algunas han sido anécdotas adornadas para compartirlas con vosotros. Pero hoy estoy especialmente feliz porque, por primera vez, siento que algo de lo que he escrito no servirá sólo para entretener, sino que lo será para ayudar. Pero AYUDAR con mayúsculas, porque ayudará a los niños a través de Save the children:
“Save the children: El bienestar de los niños y niñas es nuestra razón de ser y trabajamos para que sus derechos, reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, sean una realidad en España y en todos los países del mundo, sin distinción de nacionalidad, origen o religión”
      Treinta postales de distancia, como ya sabéis los que leéis este blog, es mi primera novela. La publiqué en Amazon a finales de febrero. Hace unas semanas, unos amigos de Twitter hablaban sobre el proyecto llamado 1libro1euro cuyo pionero fue el escritor Juan Gómez Jurado. Me informé sobre la posibilidad de colaborar con mi libro y, por fin, hoy está incluido en la campaña junto con los de otros autores, uno de ellos un buen amigo, Gabri Ródenas, que ha colaborado con su libro "El búnker de Noé"

      Así que tanto si has pasado por aquí por casualidad como si eres uno de los seguidores habituales de este blog, y estás interesado en adquirir mi libro, no vayas a Amazon, pásate por 1libro=1euro de Save the children y cómpralo allí. Y si ya lo tienes ve corriendo a comprar el de otro autor, verás qué feliz te sentirás cuando lo estés leyendo y te des cuenta de que, por un euro, además de entretenerte, has colaborado en algo precioso: LA SONRISA DE UN NIÑO.


23 de abril de 2012

¡Feliz día del libro!

Imagen creada por El sitio de Tico

Os traigo algo muy divertido que han colgado en la página de Sopa de Libros Se trata de dejar, como comentario, una frase que te haya gustado de un libro leído (Quien dice frase dice párrafo) ¿Os animáis a poner la vuestra?

Comparto la que yo he dejado en la página, es de Alessandro Baricco en su libro "Seda": 


"Iba lloviendo su vida frente a sus ojos, espectáculo quieto"

2 de abril de 2012

Allanamiento... o lo que salga


―¿Por qué me das las llaves si te he pedido un pañuelo?
―Es que me he equivocado, estoy muy nerviosa.
―Tranquiiiiila, que no nos van a cazar.
―¡Abre la maldita puerta de una vez, oigo pasos!
―Si aparece alguien disimulamos y nos enrollamos.
―¡Lo llevas claro!
―No me mires así, en las pelis funciona.
―¿Es tu primera vez o ya eres un experto allanador?
―Es mi primera vez, y que conste que no me gusta nada esto que vamos a hacer.
―A mí tampoco, pero nos ha tocado.
―Al menos me alegro de que nos haya tocado juntos.
―Claro, de enrollarte conmigo para disimular a hacerlo con El brasas, habrá diferencia ¿no?… Al final voy a pensar que se ha hecho el enfermo.
―No seas mal pensada.
―Bueno, corta el rollo y abre.
―Pero dame un pañuelo o un trozo de tela, algo.
―¿Y de dónde quieres tú que saque un trozo de tela?
―Pues del bolso.
―No tengo nada de eso en el bolso.
―¿Se puede saber para qué llevas entonces un bolso, si no llevas lo esencial?
―¿Lo esencial? ¿Y qué puñetas es lo esencial?
―Pues un pañuelo, por ejemplo.
―No uso pañuelos, eso pídeselo a tu abuela.
―¿Las tías no usáis pañuelos?
―Usamos de papel pero no tengo, qué quieres, se me han terminado.
―Pues acércate y déjame un trozo de tu vestido.
―¿Serás cerdo? ¡Límpiate lo que sea con tu camisa, o espera a estar dentro!
―No es para limpiarme yo.
―¡Abre de una vez! Al final nos pillan infraganti.
―Qué va, ahí abajo queda para rato.
―Ya, pero yo prefiero estar ahí abajo también.
―No puedo abrir la puerta sin un trozo de tela o algo.
―¿Pero no decías que habías conseguido la tarjeta?
―Sí, la tengo aquí.
―¿Y a qué esperas?
―Es que si toco el picaporte voy a dejar mis huellas.
―¿Y qué piensas, que van a llamar a los de CSI? Joder, que vamos a aguarles la fiesta a unos recién casados, no a ejecutar el robo del siglo. Trae la tarjeta anda, ya abro yo.
―Ya pero ahí tienen sus cosas, ¿y si luego falta algo y nos echan la culpa a nosotros?
―¿Pero tú de dónde te has escapado? ¡Eres un paranoico!
―Bueno, un poco, la verdad no sé por qué se me ha ocurrido eso.
―¡Joder, te la han liado!
―¿Cómo que me la han liado? ¿Por qué cierras? ¡Quiero verlo!
―Esta habitación no es la de los recién casados, nos la han decorado para nosotros.
―¿Y eso cómo lo sabes?
―Imagino que una pancarta con la frase: «¡Venga tío, que te lo estamos poniendo a huevo!», es suficiente información.
―¡Qué cabrones! Cuando bajemos me los cargo.
―¿Y que se descojonen en nuestra cara? ¿No quieres venganza? Alguien habrá reservado esto ¿no? Pues ponte cómodo que la broma no les va a salir rentable.

(Inspirado en la frase: "¿Por qué me das las llaves si te he pedido un pañuelo?" para El CuentaCuentos)

El cristal mágico

Imagen: Vicente Mateo Serra (El sitio de Tico)

      Se despertó sudoroso y confuso, aún estaba sentado frente a la mesa con su pluma en la mano y, sobre el papel, algunas letras habían quedado emborronadas por su brazo durante el sueño. Pero ¿qué tipo de fantasía era aquella que había vivido entre sueños? Se preguntó, mientras soplaba la vela y se dirigía a la cama en el otro extremo de la estancia.

      No llevaba ni cinco minutos dormido cuando abrió los ojos, dando un respingo, se incorporó y corrió hacia la mesa. Encendió la vela con una pequeña llama que aún aguantaba en el hogar, y comenzó a escribir sobre aquel sueño donde un ingenioso hidalgo, era tomado por loco al afirmar que había visto libros de cristal; sin tinta ni papel, con imágenes pero sin pintura ni lienzo, y cuyas páginas se pasaban acariciando la superficie de aquel cristal mágico.