23 de abril de 2011

¡Feliz día del libro a todos!



      
      Aprovecho mi felicitación del día del libro para disculparme por este abandono blogueril (totalmente involuntario). Espero que en una semana, más o menos, mi vida vuelva a la rutina de siempre, y poder dedicarle a la escritura el tiempo suficiente para retomar el ritmo habitual.

      Parte de este abandono venía de un proyecto que estoy terminando y que, si hay suerte, todos disfrutareis. La otra parte ha sido puramente laboral, ni abrir un libro he podido.

Lo dicho ¡feliz día del libro a todos! y os debo un montón de letras atrasadas.

"Gracias por estar ahí"

7 de abril de 2011

Practicando inglés


      
      Ayer mi hijo tenía que aprenderse una lista de prendas de vestir en inglés. Yo soy una negada para el inglés, pero pensé: «Si es una lista de primero de primaria, muy difícil no podrá ser.» Esto es lo mismo que debí plantearme una vez que tenía que estudiarse cómo se clasificaban los animales. Ese día no se había traído el libro donde venía la clasificación. ¿Y qué hice yo? Pues lo que suelo hacer siempre en estos casos, googlear: «Cómo se clasifican los animales». No estaba muy segura de si se refería a clasificar entre animales marinos, terrestres o aves; o bien animales salvajes y domésticos… Necesitábamos una clasificación más completa, y aquello que a mí se me ocurría era demasiado elemental. Allí encontré la clasificación según su estructura, alimentación, reproducción; sub-clasificaciones según cada una de las anteriores y más sub-clasificaciones de estas otras. Entre todas estas categorías, sub-categorías y detalles al respecto, llené tres folios por las dos caras y hubiera encontrado material para sacar una tesis doctoral al respecto, pero pensé que con lo que tenía anotado era suficiente. Intenté meterle al niño con cuchara toda la información, pero claro, el niño cada vez estaba más liado y ya no sabía si los ovíparos eran pájaros disfrazados de ovnis o si eran los omnívoros los que venían de esa guisa, lanzando vértebras a modo de "proreptiles". Desesperada con el asunto, se me ocurrió una genial idea: consultarlo por teléfono con una madre a ver si por suerte su hijo tenía el libro a mano. Y evidentemente, tenía que haber tenido en cuenta que con  seis años, la clasificación y detalles... cabían en medio folio.

      Con esta idea en mente, me senté al lado del niño ayer mientras éste leía la lista en alto: palabra en inglés - significado en español. Una por una. Pero algo raro empecé a notar, el niño pronunciaba la palabra al estilo español, tal cual estaba escrita: «Shoes =Soes, boots=bots, jeans=yeans (aquí al menos pronunció la ye)…» Y lo peor de todo era que a mí algunas palabras de la lista se me escapaban. ¿Qué hice? Pues lo mismo que la otra vez: «traductor de google que tiene un botoncito para escuchar la pronunciación.» Así que fui introduciendo la lista, y una señorita muy amable nos iba enseñando a pronunciarlo. El niño se aprendió la lista perfectamente. Esta mañana cuando estábamos en el coche camino del cole, yo iba preguntándole la lista en español y el niño ―con una pronunciación que a la señorita de la grabación le habría dejado con la baba colgando― se la sabía de arriba abajo, de abajo a arriba y salteada. Así que se me ocurrió la genial idea de preguntársela al revés, yo le decía la prenda de vestir en inglés y él me la decía en español, y ahí la cagamos con todo el equipo: el niño no daba una.

      Así que de vuelta a casa me he planteado varias posibilidades, puede que sea una reacción del cerebro cuando un niño se está haciendo bilingüe, que ya está empezando a pensar más en inglés que en español… o puede que lo contrario, está pasándole una factura de retroceso y el niño va camino de hacerse “nilingüe”… o vale, sí, lo admito, a lo mejor mi pronunciación en inglés deja mucho que desear y la culpa no es del niño. Puede que donde yo quería preguntarle la traducción de «shirt» el niño entendía que estaba diciendo «shit» y él no quería decir «mierda» por si encima se llevaba una colleja…