23 de mayo de 2014

El día que descubrí “la chorraera”


       Recuerdo al poquito de venir a vivir a Málaga, cuando mi hijo ya andaba, estaba en un parque cerca del barrio con él y, en un momento que me despisté mientras charlaba con una madre, perdí de vista al niño. Empecé a ponerme nerviosa mirando en todas direcciones hasta que ella, contagiada por mi nerviosismo, le localizó y me dijo: “Tranquila, está en la chorraera”. Y yo, lejos de tranquilizarme, entré en modo pánico buscando la fuente y pensando: “Ay, la virgen, como se me moje el niño que no me he traído ropa de cambio”, mientras le decía impaciente: “Pues no veo la fuente”.  Lo cierto es que tampoco me sonaba haber visto ninguna. “No, digo en la chorraera, ¿no le ves que sube por la escalera?”. Y ahí fue donde descubrí que un tobogán en Málaga es una chorraera. “¿Y por qué lo llamas así?”, pregunté con curiosidad. Es así como se dice aquí, porque “te chorreas pabajo”, ¿no ves?… Así son los malagueños de salaos, con su diccionario particular de palabros.

7 de mayo de 2014

Yo siempre lo he llamado flash



      Esto no sé si son cosas de los malagueños o soy yo que siempre he estado equivocada llamándolo mal, pero recuerdo una vez que íbamos por la calle un grupo de amigos, encontramos un kiosco de helados y se nos antojó comprarnos uno. Unos pidieron cucuruchos, otros de palo, etc., y a mí se me ocurrió pedir un flash. Y esta fue la reacción de la mujer del kiosco:
      —Un flash.
      —¿Un qué?
      —Un flash.
      —¿Flash?
      —¡Sí, flash!
      La señora del kiosco con cara de no estar enterándose de nada y yo preguntándome que letra estaba pronunciando mal para que no me entendiera. En esto que salta uno de los del grupo que sí era malagueño:
      —Un “poloflash”.
      —¡Ah, sí! ¿De qué lo quieres? —respondió la señora muy resuelta ya.
      Y a mí se me quedó una cara de no poder creérmelo. Pero vamos a ver, ¿tan revelador era agregar “polo” a la palabra “flash” para comprenderme? Entendería que si entro a un bar y pido un flash, el camarero me mire con cara rara; o que si lo pido en El corte inglés me envíen directa a la sección de fotografía. Pero en un kiosco de helados, repito, de helados, no de prensa ni de bono buses, de helados; lo normal es que si digo flash se trate de un polo, ¿no?

      Me he acordado de esto hoy porque mis hijos, cuando he ido a buscarlos al colegio, han corrido hacia mí y me han dicho: ¿Mamá, nos invitas a un “poloflash”? Y ahora me pregunto si es así como se dice aquí o son los tiempos modernos, si se dirá así en todas partes, porque yo siempre lo he llamado flash.