12 de diciembre de 2013

Echo de menos lo auténtico

      Hacía mucho que no me ponía a escribir sin más. Me refiero a escribir sin construir una historia o relato, a expulsar un pensamiento que me ronda por la cabeza. Realmente aquí no he plasmado muchos, suelo dejarlos en el tintero. Hoy, dando una vuelta por las redes sociales, me ha surgido preguntarme en qué mundo de locos vivimos, refiriéndome al tipo de vida hacia el que nos hemos ido proyectando con la tecnología. No damos un paso sin publicarlo antes en nuestro Twiter, Facebook, Instagram, G+… como si nosotros mismos quisiéramos entregar nuestra vida para formar parte de un Reallity gratuito. ¿Y a dónde nos llevará esto? Es una de las preguntas que me hago. 

      Paseando por las redes sociales detecto mucho rencor, a veces dolor, quejas la mayoría, pero lo que más me gusta es encontrar felicidad. Hay gente que comparte muy poca felicidad, y no creo que sea porque no la vive ni la siente, sino porque gusta de esa fachada derrotista, de ese afán por el victimismo, tal vez para llamar la atención y que constantemente le bailen el agua. Otros expulsan en las redes sociales su furia contenida en su vida privada. Algunos afirman que es positivo, que desestresa usar la cuenta de Twitter o Facebook para desahogarse, para discutir, incluso para odiar. No sé, no soy psicóloga, pero a mí, personalmente, eso no me nace, soy más de guardármelo y compartirlo o desahogarme en persona con quienes tengo cerca. Seguro que más de uno (que me tenga en su TL) me imagina en La casa de la pradera o Los mundos de Yupi porque siempre que salgo por las redes es para soltar cualquier chorrada, reírme de la vida o contar lo bien que me lo paso con mi “chupipandi”. Pero es algo que me gusta hacer, lo aprendí de alguien a quien quiero muchísimo, alguien que ya no está pero ese es uno de los mejores recuerdos que tengo de su persona: no soy capaz de imaginarla triste, ni enfadada, ni preocupada, y eso era algo que me transmitía mucha paz. Más de una vez he necesitado inyectarme una dosis de entusiasmo y risas, y he acudido a las redes sociales, pero lo que abunda allí, quitando las fotos de paisajes "megaguays" con frases de Coelho, u otros escritores o científicos (que a saber si son frases suyas o de otros, porque con el corta-pega ya se sabe), sólo encuentro “sobreinformación”. Y no es que no me guste estar informada, pero veo que existe una especie de competición por informar a los amigos de todo lo que ocurre en el mundo. Yo creo que algunos ponen el despertador tres horas antes para ser los primeros en tuitear una noticia y así ser los más retuiteados del planeta. No sé si Twitter da ingresos a los perfiles de usuario o una medalla al más retuiteado o favoriteado, pero lo cierto es que a algunos se les va la vida en ello. Lo que más me llena en las redes sociales es esa gente, y los hay en mi TL, que comparte un pensamiento suyo y no una frase célebre, o una anécdota (divertida o no) sobre su entorno, su trabajo, cosas que nos humanizan y nos unen porque todos estamos hechos de eso, de anécdotas cotidianas de nuestro día a día. Y, sin embargo, en nuestros muros a veces parecemos los presentadores del teledeario.

      Bueno, estoy divagando y al final me he ido de un tema a otro (sólo me ha faltado agregar un párrafo sobre la decoración de la pared de la habitación de mis hijos) y creo que no he dicho nada en concreto, pero echo de menos el facebook del principio, cuando éramos un grupo de “amigos” que se reencontraban, se acababan de conocer o cualquiera que fuera el motivo de agregarse, y donde compartíamos nuestras vidas: fotos, aficiones, anécdotas; sin el pedanterío que hoy impera (alguno hasta se cree que por tener acceso a la wikipedia o google, es muy culto o superdotado). En definitiva, echo de menos lo auténtico.

4 comentarios:

  1. Bravo Sara

    Y te tengo en el momento en que te leía, una gran envidia por no, no ya no saber expresarlo como tú, sino no ser capaz de escribirlo.
    Porque echo de menos ese "lo auténtico" o como diría uno del campo, la tierra fértil y no esta autopista. No voy a dar ideas a Wert, pero casi que a este paso una de las, otra mas, carrera que desaparecerá será la de Periodismo. Y mas cuando son los medios, ya por ganarse audiencias o ya por ahorrar o recortar, quienes acuden a las redes y dicen lo que otros dicen o saben antes que los propios medios, y acabo de saber que la prensa escrita costará mas cara para cubrir gastos. Ya existe el médico en la red, el profe en la red y pronto lo judicial será una App y los juicios un mail con sentencia personal(izada)
    Pero no me pierdo o alejo de tu, repito, gran texto.
    No va por esos derroteros de conceptos impersonales y laborales creo, sino sobre lo mas cercano que somos la gente que compartimos o formamos grupos, amistades, seguidores, da igual el nombre, lo importante es como, haciendo el simil con la marea negra sobre el mar, se va extendiendo una forma de comunicación que mas que humana parecen teletipos. Y me incluyo haciendo un autocrítica. Ahora lo pienso y me da vergüenza ver como he tratado alguna vez de llamar la atención sin reparar en que perdía personalidad, pero cuando me di cuenta reaccioné aunque el panorama que hay no dista del que describes y siento que el continente ahora es multitud de islas y cada vez menos puentes de lo auténtico.
    Pero mi opinión tampoco es una buena perspectiva porque soy un ser poco integrado y pareciera que reclamo para mi :-) Y para nada, hablo en general, de ese escenario que mencionas y se está a tiempo de volver a la independencia, naturalidad o espontaneidad de lo auténtico, sean chorradas o temas que no puede saber una agencia porque sucedió a cualquiera en un momento determinado y decidió escribirlo.
    Y no es baladí o simple el ponerse ante una ventana como la de tw o fb o la de una entrada de un blog. De veras pienso que hay que saber hacerlo bien, es un arte, en serio. Y he tenido la inmensa suerte de caer entre quienes tenéis ese don.
    Es como si ponen a uno delante de un micrófono, por mas carreras que tenga seguro que si no sabe comunicar, expresarse, se trabará y no dirá nada. Y pido el reconocimiento y valor hacia lo que ya todo el mundo da como normal, como es ir a escribir un tweet o nel fb, y ya.
    No soy ningún talibán, ni soy quien para menospreciar ni mucho menos absolutamente lo pretendo ni vulgarizo. Tan solo que no quiero que se caiga en lo mecánico o vacío, que cuidemos a quienes como tú, Gabri, ufff mi lista es enorme y cada uno tendrá la suya y serán millones y eso es que estamos a tiempo, que lo auténtico se puede salvar y beneficiará a todos.

    Un abrazo!

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    1. Madre mía, Carlos, un poco más y te sale el comentario para abrir una nueva entrada jajaja. Era sólo una reflexión en voz alta, no tiene nada más. No echo en falta los tiempos en que no reinaba la tecnología porque soy muy fan de ella, pero sí las formas. Y no te des por aludido en nada ni te comas el tarro que te veo venir ;) Feliz finde!!

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  2. XD que nuuu de veras que no :-) Pero si que reflexioné sobre como ayudé a que ese lo auténtico fuese perdiéndose, haber como lo explico hummm algo así a que si no tiro un envase en su lugar indicado colaboro al cambio climático :-)
    Ni tampoco pretendía jajaja una cruzada antitecnología y sé que no dices eso, en realidad lo que yo pretendí era apoyar tu reflexión que me parece acertadísima.
    Y si, no quieras saber cuando desapareció el teclado de la pantalla y vi lo que llevaba escrito!! No supe si borrar o darle a publicar y cuando decido darle olvidé leerlo previamente. Lo que se dice un comentario made in yo :-)
    Feliz finde primaveral!!

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    1. Jajajajs en tu línea total!! :)

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