27 de junio de 2013

A la vuelta de la esquina

    
   
     Bueno, ahora sí que sí, esto huele a publicación inminente y como diría mi amiga Anyels: ¡El niño se nos ha hecho bilingüe! El próximo día 17 de septiembre sale a la venta “Thirty postcards away” y no puedo estar más feliz y satisfecha con el resultado. Yo ya he leído la versión en inglés (bueno, leído son palabras mayores jajajaja, he hecho lo que he podido gracias a la ayuda de un traductor personal que me he agenciado…) y lo más sorprendente para mí es que han respetado el texto original de una manera que ni imaginaba, siempre pensé que lo adaptarían, en su mayoría, para el mercado americano. Sin embargo, lejos de lo que pensaba, apenas han cambiado unas cuantas expresiones o menciones de algunas marcas comerciales.
      Nada más por aquí, os dejo con el boceto de la cubierta del libro que espero os guste tanto como a mí.

25 de junio de 2013

Chantaje


Salió del despacho del director con la satisfacción del triunfo en sus manos: aunque fue pillada por su profesora copiando, aprobaría el examen final de química. Ellos aún no sabían que el vídeo tórrido que acababa de mostrarles, llevaba ya días navegando por Youtube.

24 de junio de 2013

Baker Street Station





      Le miraban con fingida lástima al depositar las monedas en la funda de su violín mientras tocaba.

     —¡No estoy loco! —murmuraba, ajeno a su indumentaria—. Sólo esperamos el tren que nos llevará a nuestro tiempo, ¿verdad Watson?

     El perro lo miró y continuó durmiendo sobre el andén.

In fraganti



     La misma cantinela otra vez. Ese ruido acompasado que atormenta su cabeza, evocando aquella desgarradora imagen. Sabe que no debe salir. Se cubre con la almohada para amortiguarlo. Aún así no desaparece y la escena acude a su mente:

      —¿Duele mamá?

      —¿Qué haces aquí? ¡Vete a tu cuarto!

21 de junio de 2013

Nadie


      Se acercó a la habitación de su hija con sigilo, mantenía una conversación con sus muñecas a las que tenía perfectamente ordenadas tomando el té.

–¿Quieres una pastita, mamá?

–Mamá ya no está, cariño –añadió el padre a su espalda.

–¿Con quién hablabas? –le preguntó su nueva esposa, observando el cuarto vacío.

20 de junio de 2013

Medidas desesperadas


Al despertar me encontré con una cara desconocida. Todo a mi alrededor me lo parecía. No conseguí tranquilizarme cuando su voz afirmó ser mi marido, ni al observar la mirada diabólica de aquellos niños.

Él sólo esperaba que la estrategia funcionara mejor que la de los anuncios.

5 de junio de 2013

Volver


      «Cuando volvamos a encontrarnos, recuérdame que te debo una historia». Removía el contenido de su taza rememorando aquella frase que él le dijo cuando se conocieron, justo antes de despedirse para meses después reencontrarse y no volver a separarse más. Había llovido tanto desde aquello.
      Él, sentado frente a ella, prestaba su atención a la pantalla de su teléfono móvil. No hubo palabras durante el desayuno, dos o tres frases sueltas durante el almuerzo, y apenas brotaron unas cuantas durante la cena. No recordaba cuánto tiempo hacía desde la última vez que habían mantenido una verdadera conversación. No de las habituales de qué tal el día, donde ninguno escuchaba interesado la respuesta del otro hasta el final; sino de las auténticas: de las que pueden faltar palabras pero jamás se pierde el brillo en la mirada, de las de me he fijado que cuando vistes de azul estás más alegre que cuando lo haces de negro, ¿va todo bien? O en las que previamente se prepara la comida favorita sin venir a cuento, acompañada de velas y un buen vino; o esas que se encuentran al salir de la ducha escritas con el vaho en el espejo…
      Lo decidió esa misma noche, haría las maletas al día siguiente.
      Cogió el tren a las nueve en punto de la mañana y llegó a su destino a las siete del día anterior. Compró pan recién hecho cerca de la estación, y al llegar a casa deshizo su maleta, se dio una ducha y se vistió con su falda favorita. Una vez en la cocina, preparó tostadas, puso la cafetera y adornó la mesa con las flores que le robó a la única maceta que reposaba en la ventana de la cocina.
      Él llegó somnoliento, inducido por el olor del café recién hecho. No traía su teléfono, quizás olvidó dónde lo había dejado.
      —Estás muy guapa esta mañana —dijo al tiempo que ella le devolvía una sonrisa—. ¿Qué historia es esa que dice en el espejo que me debes?
      —La que acaba de empezar.

(Inspirado en la frase: "Cuando volvamos a encontrarnos, recuérdame que te debo una historia" para ElCuentaCuentos)