11 de enero de 2012

El arma no estaba en su sitio


      Abrió la puerta muy despacio y contuvo la respiración hasta que el pestillo hizo clic a su espalda. Cogió un paraguas que no recordaba haber colgado en aquel perchero y se lo colocó sobre el hombro a modo de bate de beisbol. Cuando sus ojos se acomodaron a la penumbra caminó por la estancia. Por el momento no había signos de que la casa hubiera sufrido un atraco. Todo parecía estar en su sitio y a la vez tenía la sensación de que nada estaba en su lugar. Cuando llegó se había encontrado la puerta abierta y aquello no podía haber sido un descuido suyo, estaba completamente seguro de haber echado la llave. Siempre lo hacía. Por segunda vez esa noche le entraron unas ganas incontrolables de vomitar. Todo le daba vueltas y el silencio de la casa se había convertido en un zumbido sordo para sus oídos. Abrió unas cuantas varillas del paraguas y soltó la vomitona dentro, reaccionando justo a tiempo para no estropear la alfombra. Escuchó un sonido procedente del dormitorio. Miró a su alrededor con la intención de encontrar otro objeto que le sirviera de arma, pero las sombras de los muebles no le revelaban ninguna idea para tal uso, ni siquiera era consciente de la distancia entre ellos y él. Palpó a su alrededor estirando un brazo, utilizando el paraguas a modo de bastón con la otra mano para guardar el equilibrio. La única salida era coger un cuchillo de la cocina, pero le pillaba al otro lado del pasillo y el ladrón podía estar acechándole detrás de la esquina de la puerta del salón. Otro ruido más agudo le hizo levantar por inercia el paraguas a la posición inicial, vertiendo todo su contenido: mitad encima y el resto por todas partes. Se acercó tambaleándose hacia la puerta de la cocina. La parte sobria de su cabeza se alegraba de encontrarse en aquel estado de embriaguez, ya que impedía que el miedo se apoderase de su cuerpo. Se concentró en mantener el equilibro y, para ello, contuvo de nuevo la respiración mientras se acercaba al pasillo. Un golpe seco en la cabeza le nubló la vista.

      Al despertar sintió que alguien le arrastraba por los pies. Yacía bocabajo y al abrir los ojos se encontró de bruces con una alfombra persa que olía a rayos, y que nada tenía que ver con la alfombra gris que él tenía en su casa. Levantó la vista hasta encontrarse con los ojos de una anciana, justamente los de su vecina del piso de abajo.

(Inspirado en la frase de Angelical: "Abrió la puerta muy despacio y contuvo la respiración"para El CuentaCuentos)

11 comentarios:

  1. Anda loca que al final te has animado jajaja.... Mira que con la borrachera ya intuía lo que habíae pasado. Hay que ver el juego que ha dado la frase, casi todas con finales sorpresivos.Pues yo conozco a uno que le pasó justo lo contrario. Entró y volvió a salir de la casa pensando que se había equivocado de piso. Y sólo fue que su mujercita había cambiado los muebles y cuadros de la entrada en busca del feng sui ese. Pero bueno y cómo se pensó que había entrado ¿ que su llave era maestra o qué? jajaja. ¡Me encanta leerte ya lo sabes!

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  2. Sí, esta tarde me he puesto sin tener ni idea de lo que iba a escribir, he abierto el cuaderno a la vez que la puerta como anuncia Angeles en su frase y ya me he imaginado al tio todo borracho flipando en la casa de la vieja... la imaginación no me ha dado más de sí. Voy para tu casa a leerte antes de que empiece Downton Abbey.

    Besotes!!!

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  3. Se me olvidaba, la historia de tu amigo y el fengsui es la caña jajajjajajaja

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    1. Y el escrito muy logrado.

      Un abrazo

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  4. Jajaja eso es una cruda y lo demás tonterías. Yo me conozco un caso real bastante parecido, por suerte ninguno salió herido.

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  5. Qué gracioso, me ha gustado mucho :)

    Un saludo, feliz 2012,

    Jose

    PD: Os propongo alguna lectura breve en:
    http://josearnedo.blogspot.com/

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  6. Yo creo que alguna vez en nuestra vida con la caraja entramos o queremos entrar en la casa del vecino pensando que es nuestra casa... yo ya pasé ese trance. je.
    Mundoyás

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  7. Que bueno! xD
    Seguro de si mismo, con la certeza y determinación que dan hallarse en tal estado, avanza cuan caballero andante paraguas en mano hacia el peligro!
    Lo que no sé por lo que le saldrá la factura de limpieza y ay de él como la vomitona haya manchado la alfombra persa :)

    Me ha encantado, cada vez escasea mas escribir con una sonrisa. Un abrazo!

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  8. El final, brutal!
    La sensación de tensión durante el principio y el desenlace hacía que no pudiera parpadear, para no perder detalle. Pero el final... jajaja. El final es bordado, y le da al relato ese carisma cómico que hacen relajar los nervios, y que concluye con una sonrisa alegre.
    Un relato muy chulo, de verdad.
    La semana que viene, más!!!
    Un beso, hoy sonriente,

    Hell.

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  9. jajaja y la pobre vecina, ¿qué? El susto que le tuvo que dar, encima va y vomita. Pobre mujer!! jajaja Te ha quedado genial :) Me ha gustado mucho!!

    Besos!

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  10. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

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