24 de junio de 2011

Puertas en el campo

Fotografía de Eduardo Margareto

      «No se le pueden poner puertas al campo» leyó en su libro. Repitió mentalmente aquellas palabras y al mirar al frente se topó con él. Lo miró como intentando atravesarlo. Viajando con la mente y transformando aquellas piedras en pequeñas nubecillas que marcaban un horizonte, todo lo lejos que su imaginación le permitió. Si se concentraba y entornaba los ojos, podía transformar también las jardineras en un campo de amapolas. Desenterrar aquellas tardes de infancia cuando arrancaba sus capullos para adivinar el color de la amapola que habría podido ser: «Si sale roja es que sí, si sale de otro color es que no». Un azar manipulado por su voluntad cuando no salía rojo, entonces abría un capullo nuevo, y otro...

      «No se le pueden poner puertas al campo» se repetía una vez más, y las amapolas eran cada vez más rojas y el muro cada vez estaba más lejos.

(Inspirado en la imagen de Eduardo Margareto para el concurso de microrrelatos: Dónde lees tú)

9 comentarios:

  1. Que tierno y redondo te ha quedado. Me ha hecho evocar otros tiempos.
    Bsos

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  2. Vale, perdono lo de las amapolas porque el micro me ha gustado jajajajjajajaja

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  3. Markos: pues el siguiente de este concurso volverá a evocarte, porque casualmente me ha dado por lo mismo, viajar a otros tiempos; me ha dado esta semana ramalazo nostálgico por lo que veo.

    Angelical: me alegro de que me perdones el fallo "tésnico" jajajaja vi la tapia y me imaginé rapidamente un campo silvestre de amapolas cercado, ni se me pasó por la cabeza que fueran tulipanes O.O Otro cantar habría sido en amarillo... ¿Has participado en alguna fotografía más? A mí me ha dado rabia perderme algunas del principio <.<

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  4. Yo me enteré por el ganador de la de la escalera, así que también me perdí muchas. La de la calle solitaria me gusta pero no acaba de cuajarme nada.
    Te mando un correo con un concurso que encontré con la base de foto tambiém XDDDD

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  5. Pues sigue dándole al tarro, verás como al final algo se te ocurre.
    Oye, hay que darles un toque twittero a las jefas de los países ¿amenazamos con una acampada literaria? jajjajaja

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  6. Un libro no tiene la dureza de un martillo pero puede derribar los mas fuertes muros que la realidad construya.
    Me ha encantado Sara, sobre todo la conexión que se produce entre su imaginación y su libro, generando un poder diría que mágico, capaz de vencer al tiempo.
    Un abrazo!

    Envidio a los que os animáis a participar en concursos literarios, porque por mas voluntad que pongo nunca me atrevo :)

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  7. Pues deberías romper ese muro y atreverte, Carlos, no es distinto que participar en el Cuentacuentos. Por ejemplo en este concurso ni te leen online, sólo el jurado. Yo lo cuelgo porque me da pena que se pierda en el ciberespacio algo que es mío y porque me da igual que sea una birria en comparación con el que gana, ya perdí el miedo escénico hace más de un año, cuando abrí el blog jajjajaja.

    Te paso uno que tiene buena pinta, me lo enlazó esta mañana Angelical: http://www.arscreatio.es/

    Anímate ;)

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  8. Completamente de acuerdo, ni puertas al campo ni vasijas al mar.
    Excelente texto.

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  9. Muchas gracias, Sergio, y bienvenido a este pequeño blog.

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