23 de febrero de 2011

Irreversible


      Reservó hasta la última gota de su aliento, para contener las palabras que no quería pronunciar. A pesar de ser tan joven, era consciente de que cualquier expresión que saliera por su boca en aquel momento, estaría envenenada por la ira de aquella discusión.

      No era la primera vez que discutían, pero sí la primera que saboreaba el amargor de la impotencia, y la aplastante evidencia del vaso que derrama su primera gota de agua. Se concentró con todas sus fuerzas en algún pensamiento alegre que arrancase sus ganas de llorar. Buscó en sus bolsillos cualquier pretexto que le hiciera sentir algo distinto a la rabia. Pretendía encontrar aquello que siempre había funcionado en aquellos casos. Quería sentir nostalgia y volver sobre sus pasos. Pero ya no le quedaban ganas ni excusas suficientes.

      Escondió en un armario bajo llave, hasta el más insignificante de sus recuerdos, para no tener la tentación de mirar atrás. Cuando cerró la puerta tras su espalda, arrastrando su maleta y sus razones, sintió recorrer por todo su cuerpo el escalofrío de aquel paso que había dado. Y la certeza de que ya nada volvería a ser igual.

4 comentarios:

  1. Muy emotivo tu post...algo triste pero te llega al alma...

    Me gusta tu blog...

    Saludos.

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  2. Bienvenida Yessi, estás en tu casa!

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  3. Es inútil guardar los recuerdos en un lugar al que se puede volver cuando el orgullo o la voluntad nos abandonan.

    Un beso!

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  4. qué dificil es cerrar puertas sin saber si volveran a abrirse...

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