4 de agosto de 2010

Como un breve día de otoño



      Dejó que su espalda reposara sobre el tronco de un árbol que meses antes se mostraba frondoso junto a la ladera de aquel campo. Durante aquellos días de primavera, había paseado disfrutando de la suave brisa que portaba el olor dulce de las mil y una flores silvestres que iba peinando a su paso, y de los sonidos de la naturaleza entreverados con el silencio de los caminos: invitaba a regocijarse por la ausencia de caminantes.

      Alzó la mirada y observó la copa del árbol, vestía un manto de colores entre amarillos y castaños. Las hojas bailaban con el vaivén del viento y alguna, cansada de luchar por mantenerse arraigada a la rama, soltaba su vínculo y caía acompasadamente, planeando con sus anchas alas hasta quedar posada sobre la llanura, encima de otras que, como ella, habían corrido la misma suerte.

      Consideró que aquellas hojas que habían luchado por librarse de aquel final ineludible, ahora reposaban tranquilas, sin miedo, sin la responsabilidad de tener que pelear por lo inevitable, a merced del viento, la lluvia o cualquier otro elemento que la naturaleza tuviese preparado para ellas. Incluso relegadas a la voluntad de su mano que ahora escogía una para contemplarla con detenimiento.

      Se había levantado una fuerte ráfaga de viento que transportaba un olor húmedo, como el que desprende un día de tormenta. Las hojas revoloteaban a su alrededor inducidas por él, les confería cierta similitud a un grupo de mariposas inertes. Guardó la hoja que había cogido y caminó hasta donde se encontraba la ladera. Comenzó a despojarse de todos sus temores, de los malos pensamientos, de las palabras que le habían herido, de los remordimientos, de todo aquello que le oprimía desde dentro y que le impedía ser soberana de su propia existencia. Y cuando paró de soplar la brisa húmeda para darle paso a la esperada lluvia, observó que aquel breve día de otoño, su cuerpo lucía como un día de primavera: cálido, limpio y con el color del viento.

4 comentarios:

  1. Precioso texto guapa^^

    Besotes!!!

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  2. Puede llegar la primavera tras el otoño y no ser un cambio climático, sino un tiempo detenido.

    Bello instante Sara

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  3. Parece un principio vitalizante después de un final inevitable. Otra vuelta de rueda más, un amor de verano que languidece, por fin, al llegar el otoño.

    Bsos

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  4. Muy buena tu interpretación!! ;)

    Besotes

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