31 de julio de 2010

El último vals



   ―¿Bailarás conmigo un último vals?

   ―Ya sabes que no sé bailar, te pisaré los pies.

   ―No lo harás si te dejas guiar. Es muy fácil. Tú mírame a los ojos y escucha la música.

    Era “El vals del emperador”, de Johann Strauss, el que ella eligió para aquella ocasión. Al principio de la pieza musical, la suave melodía hacía que sus cuerpos apenas se movieran del sitio. Según avanzaba la marcha en crescendo, sus cuerpos comenzaron a derrochar toda la energía y a desplazarse de un lado a otro con giros y vueltas.

    La melodía permanecía de fondo, pero sus oídos ya no la escuchaban. Entre deslizamientos y giros, mantenían sus cuerpos bien sujetos para no dejarlos escapar, sus ojos no paraban de buscarse, y la mente volcada en aquel instante que no querían ver culminar. Aquella era una despedida a lo grande, no habían dejado nada pendiente, nada que les debiera una próxima vez.

    Aquel vals de diez minutos parecía querer terminarse cuando los violines hicieron un solo, preludiando aquel inevitable final. Entonces ella, que conocía aquel disco, le hizo un guiño a su compañero de baile, y el vals volvió a comenzar.


(Inspirado en la frase de Juan Cuquejo: "¿Bailarás conmigo un último vals?" para el cuentacuentos)

11 comentarios:

  1. Me gusta... un baile eterno, abocado a que los bailarines se entrelacen por siempre. Muy romántico.

    Un besazo.

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  2. Gracias por las correcciones Sechat, a mí también me gusta que me indiquen los errores y aprender a corregirlos ;). Y gracias también por tu comentario. Tengo ganas de leer el tuyo, lo he pinchado ya dos veces y no hay manera :P.

    Besotes.

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  3. Es curioso pero cuando gusta bailar, sobra hasta la música. Esa es la sensación que me ha dado con tus personajes, que la complicidad era tal que el trabajo de Strauss quedaba como algo secundario XDDDD

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  4. Pobre Strauss si levantara la cabeza y viera que hemos reducido una pieza tan magnífica al segundo plano de un microrrelato jajajaja ;)

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  5. Muy bonito Sara. ¿Y si estuvieran atrapados en un ciclo constante del que no pudieran escapar? Un baile y otro baile...hummm ¿Puede salir otro relato de aqui?
    Jajajaj

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  6. Ya veo por donde vas Yandros... y sí, yo creo que podrían caer perfectamente en un bucle de ese tipo ;)

    Un abrazo!

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  7. Me ha gustado. Estaba acostumbrado a un baile, un vals fuera el principio o el culmen de una historia de amor, y no una despedida. Una despedida que nadie quiere.
    Bsos

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  8. La palabra último siempre va unida a una despedida, así que este baile, inevitablemente, tenía que serlo.

    Besotes ;)

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  9. Con retraso por las circunstancias pero poniéndome al día :)
    Leo tu relato y me encanta esa relación que la lectura establece con la música, tras el diálogo inicial la narración gira, se detiene, avanza, se desliza sobre las palabras, como un vals.

    Un baile, un momento lleno de música.

    Feliz agosto!

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  10. Igualmente, Carlos ;)

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  11. Qué bonita historia, me encanta!
    Un saludo.
    Besos!

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