18 de junio de 2010

De haberlo sabido


      Cuando las puertas se cerraron y el tren inició su lenta marcha; le observé a través de la ventana en el andén, inmóvil, haciendo una leve señal de despedida con la mano alzada. A medida que el tren cogía velocidad, su figura se iba haciendo más pequeña.

     No sabía que esa sería la ultima vez que le vería, de haberlo sabido todo habría sido diferente, no le hubiese dado dos besos, ni despedido con un ¡volveré pronto! Le habría abrazado y, diciéndole mil veces cuanto le quiero, no me habría marchado de su lado.


"Escrito para relatos breves tren de cercanías"