7 de abril de 2010

En memoria...


Hace más de seis años se fue una de las personas más importantes de mi vida. Recuerdo su cara con sus arrugas, vestigio del paso del tiempo; sus gestos tranquilos y serenos; su voz siempre amable y cariñosa; sus paseos con mi mano cogida; sus tirones en mi pelo con el peine; sus guisos, con el sabor de toda la vida; sus besos. Forman parte de mi pasado, de mi niñez, de mi historia.

Mil veces he tratado de evocar aquellos momentos lejanos, para revivirlos y disfrutarlos como entonces. Que mi memoria me obsequiase con un presente, como si volviese de un largo viaje o como si fuese Navidad. Pero mi mente a veces se vuelve perezosa y difusa, y no me deja rememorarlo con pulcra nitidez.

Hace un año siguió sus pasos su compañero, su alma gemela, su mejor amigo. Él pudo compartir más momentos, conocer a sus bisnietos, abrazarles, pasear con ellos de la mano, besarles. Ahora vuelve a mi cabeza otro pedazo de mi historia que se mezcla con la antigua hasta conseguir una fusión, donde mis dos seres tan queridos comparten sus reliquias y disfrutan de su conmemoración.


4 comentarios:

  1. Es imposible sustraerse al cariño tan entrañable que nos profesan nuestros abuelos.

    Recordarles es como volverlos a tener a tu lado.

    Bsos

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  2. Y siempre los echarás de menos. Pero estén donde estén, nos están viendo y sonríen con nuestros progresos en la vida.

    Besotes^^

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  3. Anónimo28/12/10

    Que chulo Sara, se lo merecian, porque todos los abuelos son geniales, pero tus abuelos eran dos bellas personas. Y tu abuela yo siempre la recuerdo serena, tranquila y llena de humildad.

    Un besazo.

    Elena

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