14 de abril de 2010

En el probador...



      Mientras se observaba en el espejo del probador, pensó que esa talla era exactamente la suya. Era la primera vez que se ponía un tanga de encaje negro con su picardías a juego. Observar su cuerpo desnudo a través de ese transparente tejido, le proporcionó una sensación de reservado placer.

      Cuando terminó de probarse el mencionado conjunto, volvió a vestirse con su ropa. En un ramalazo de pura atracción, tuvo la efímera tentación de coger las minúsculas prendas y guardarlas en un bolsillo de su chaqueta. Presa del pánico que le produjo la idea de que un pequeño hilo o etiqueta del sistema de alarma, delatase su tentativa de hurto, decidió dejar el conjunto perfectamente colgado de su percha en el probador.

      Al abrir la cortina del probador, se topó con la cara de un chico joven que llevaba varias prendas en la mano y cuyos ojos miraban fijamente el conjunto colgado a su espalda.

      ―Eso... eeeeeso, ya estaba ahí cuando llegué ―le comunicó al chico joven, aflojándose el nudo de la corbata.

4 comentarios:

  1. Es muy bueno! Me gusta la jugada al despiste que haces. Planteando que el dilema es hurtar o no hurtar...y lo importante eran las parafilias del muchacho. Me ha gustado. :-D
    Bsos

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  2. Encantada de que os haya gustado ;)

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  3. Por cierto, hacía tiempo que no veía un perro y un gato tan cerca...

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