19 de abril de 2010

El iris



      Cuando se miró al espejo notó una presencia extraña. Todo parecía estar en su sitio, pero se sentía de otro modo, como si su cuerpo fuese un traje que llevase puesto. Probó a escurrirse y se dejó caer. Después miró hacia arriba, allí seguía su cuerpo, delante del lavabo. Se levantó y se puso a su altura, quería ver aquella imagen duplicada en el espejo. Cuando consiguió mantenerse erguido, la salida de su cuerpo le había agotado sus fuerzas, una cara con mirada inquisitiva de un verde intenso, le observaba a través del espejo. Eran como dos gotas de agua, excepto el iris, que en su caso era marrón tirando a negro.

      No habían dicho ni una palabra, cuando entró en el baño Elena, su mujer, que al ver la desconcertante escena cayó al suelo desmayada. Cuando recuperó el conocimiento y preguntó quién era su marido, hubo un yo unánime por respuesta.

      La mujer se zafó de ellos, asustada, cogió el teléfono móvil de la mesa y se encerró en el baño de la entrada. Marcó el número de la policía, pero las líneas estaban colapsadas. Ella no lo sabía, pero en todas las cadenas de televisión, se emitía un comunicado: Una especie de virus desconocido estaba mutando a la población.

      Fuera, en el pasillo de su casa, Elena escuchaba un forcejeo. Un golpe seco y el sonido de cristales rotos cayendo, sentenció el final de la pelea.

      ―Abre cariño, ya pasó todo.
      ―¿Cómo sé que eres tú?
      ―¿Recuerdas cuando nos conocimos? Estabas preciosa con tus dos coletas y te sentaste a mi lado, al final de la clase, nadie quería compartir el sitio con el nuevo.

      Ella abrió la puerta, sus brazos se colgaron del cuello de él en un abrazo y sus ojos observaron el brillo verde de su desconocida mirada. Se desvaneció y observó, mientras permanecía en el suelo, que su cuerpo seguía abrazándolo.

2 comentarios:

  1. Llego desde El Cuentacuentos ávida de ver nuevos cuentacuentos y conocer sus mundos e historias. Me agrada haber dado el paso de adentrarme en tus sueños a pesar de estar a contraluz y de haber leído una historia tan intensa como ésta. Te leo. Un abrazo.

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  2. Gracias Sechat, deseosa de que me den via libre para participar con vosotros, un saludo y ¡¡bienvenida a mis sueños!!

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