20 de febrero de 2010

Mis huellas...


No puedo seguir mis huellas cuando estoy despierta, atrás quedaron marcando un rastro, el de mi pasar por la vida, el de mi camino a un lugar incierto. Pero ahí quedaron mis huellas que puedo seguir mientras duermo, las veo marcadas delante de mí como si fueran de otro, imborrables, nítidas... Ahora puedo aprender de ellas al seguirlas, revivirlas; aunque hay algo imposible, no me puedo desviar del camino ni cambiar de lado. Quiero detenerme y enlazar otro sendero, probar un qué hubiera sido si... Llego al final del camino marcado, y a mi alrededor parten un millón de trayectos sin huellas, están por todas partes, hacia todas las direcciones; pero ninguno me conduce hacia atrás.

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